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Adriaen van Ostade (1610 – 1685)

Written by admin on September 25th, 2010. Posted in

Adriaen van Ostade (1610 - 1685) fue un pintor y grabador neerlandés, nacido y fallecido en Haarlem. Fue bautizado como Adriaen Hendricx el 10 de diciembre de 1610 y se le enterró el 2 de mayo de1685.

Biografía

Fue el hijo mayor de Jan Hendricx Ostade, un tejedor de la ciudad de Ostade cerca de Eindhoven. Aunque Adriaen y su hermano Isaak nacieron en Haarlem, adoptaron el apellido «van Ostade» como pintores. Isaak van Ostade fue considerado más hábil que su hermano, aunque falleció muy joven.

Según Jacobus Houbraken, Adriaen se formó, a partir de 1627, con el artista neerlandés Frans Hals, maestro en aquella época de Adriaen Brouwer y Jan Miense Molenaer. Sin embargo, los expertos consideran que su estilo no delata influencias de Hals. Sí recibió más tarde la influencia de Rembrandt.

A los veintiséis años de edad se unió a la compañía cívica de Haarlem, y a los veintiocho se casó. Su mujer murió en 1640, y volvió a casarse rápidamente, con una dama que gozaba de buena posición económica. De nuevo enviudó en 1666, heredando la fortuna de su mujer y de su suegro. En 1662 consiguió el mayor honor de su profesión al obtener la presidencia de la cofradía de san Lucas, gremio de pintores en Haarlem.

Parece ser que pudo ser el maestro del pintor de género Jan Steen.

Van Ostade se especializó en escenas de género, en un estilo vivo y vigoroso, lleno de sutiles efectos de luces y sombras. Es conocido sobre todo por sus escenas de taberna, que recuerdan un poco el mundo de Brueghel.1 Aparecen en sus obras campesinos bebiendo y fumando, músicos ambulantes, fiestas campesinas y pintorescos personajes de los pueblos. Se trata de una temática cercana a la de sus contemporáneos, David Teniers el Joven y Adriaen Brouwer. La diferencia entre Teniers y Ostade radica en la diferente condición de las clases campesinas entre Brabante Septentrional y Holanda y en la atmósfera y los alojamientos propios de cada región. Brabante tiene más sol y comodidad; Teniers, por lo tanto, es plateado y brillante, y las figuras de sus cuadros son bellos ejemplares de su cultura. Holanda, en los alrededores de Haarlem, parece haber padecido grandemente la guerra; el aire es húmedo y brumoso, y las personas que Ostade pinta son bajas y desfavorecidas, marcadas con el sello de la adversidad, tanto en sus rasgos como en sus ropajes.

Brouwer, que pintó a los campesinos holandeses en sus pasiones y entretenimientos, estaba más cercano al estilo de Frans Hals, pero son obras del mismo tipo que las de Ostade.

Realizó 50 grabados sobre la vida campesina, más como afición que con fines comerciales, pues él apenas imprimió ejemplares de ellos. Las planchas serían difundidas mediante abundantes ediciones en los dos siglos siguientes.

Sus primeras obras están repletas de personajes pendencieros y obscenos, pintados con cierta rapidez en espacios oscuros. Ostade tendió a la misma exageración y agitación que Brouwer, aunque se distinguiera de su rival gracias a un uso más general de la luz y la sombra, especialmente, una mayor concentración de luz en una superficie pequeña, en contraste con una mayor expansión de penumbra. La crudeza de sus cuadros le hicieron llegar incluso a la caricatura. La grandeza de Ostade reside en cuán a menudo capta el lado poético de la clase campesina, a pesar de su vulgaridad. Iluminó con la luz mágica de un brillo solar sus bastos deportes, sus peleas, incluso las modalidades más tranquilas de entretenimiento y cubrió sus ruinosas cabañas con una alegre vegetación.

Alrededor de 1638 o 1640, la influencia de Rembrandt hizo que su estilo cambiara rápidamente, con escenas de tono más cálido y locales más decentes. Aparecen escenas al aire libre y retratos costumbristas. Pintó la Anunciación del Museo de Brunswick: ángeles, apareciendo en el cielo a los bárbaros holandeses medio dormidos en medio de su ganado, ovejas, y perros en frente de una cabaña, recuerdan a un tema similar de Rembrandt, quien efectivamente iluminó los grupos principales mediante rayos lanzados a la tierra desde un cielo tenebroso. Ostade, sin embargo, no consiguió aquí dar una fuerza y expresión dramáticas; sus pastores carecen de emoción, sin las cualidades que por lo general hacen atractivos a sus temas habituales.

En 1642 pintó un cuadro que se conserva en el Louvre, que se creyó erróneamente un retrato del pintor y su familia. Hay una madre que atiende a su hijo, que está en la cuna. Su marido se sienta cerca, junto a una gran chimenea. Es una vivienda rural en tinieblas, levemente iluminada por un rayo de sol. Podría pensarse que el pintor intentó representar una Natividad; pero no hay nada santo en los alrededores, nada atractivo, de hecho, excepto la maravillosa transparencia rembrandtesca, el tono marronáceo, y el admirable detallismo. Ostade estaba más cómodo con un efecto similar aplicado al incidente común de laMatanza del cerdo, una de las obras maestras de 1643, y que en el pasado estuvo en la colección Gsell de Viena.

Esta tendencia se intensificó hacia el año 1650, de manera que en su producción posterior muestra escenas más refinadas: interiores más detallados y menos personajes, vistos más de cerca.

En otras obras de años anteriores y posteriores, regresó a temas que le eran familiares, en los que su poder de observación le hacían un maestro. No parece haber vuelto a ilustraciones de los evangelios hasta1667, cuando produjo una admirable Natividad que sólo se ve superada en composición y colorido por la obra de Rembrandt La familia del carpintero del Louvre, o el Carpintero con hijos, en la galería de Cassel. Casi innumerables son los temas más familiares a los que dedicó su pincel durante este intervalo: desde pequeñas figuras individuales, representando a fumadores o bebedores, hasta alegorías de los cinco sentidos (Museo del Hermitage y galería de Brunswick), retratos de medio cuerpo de pescaderos y panaderos, luchas campesinas, escenas de juego, jugadores itinerantes y curanderos, y jugadores de bolos al aire libre.

Entre sus obras destacan Concierto rústico (1638) en el Museo del Prado, y Bebedor en un interior, de su época más refinada, en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

Las firmas de Ostade varían según los diferentes períodos, pero las primeras dos letras generalmente se entrelazan. Hasta 1635, Ostade escribe su apellido Ostaden, como puede verse en El gaitero de 1635 en el Museo Liechtenstein de Viena. Más tarde, usa una «s» larga (f), y ocasionalmente firma con letras mayúsculas.

Se considera que sus discípulos principales fueron su hermano Isaac y Jan Steen; otros alumnos que pueden mencionarse son Cornelis Bega, Cornelis Dusart y Richard Brakenburg.

Legado

Su producción es amplísima. Le han sido atribuidas, además, copias e imitaciones debidas a otros autores.

Smith fija en 385 el número de pinturas de Ostade, pero Hofstede de Groot (1910) habla de más de 900. A su muerte, la reserva de cuadros sin vender era de más de 200. Sus planchas para grabados se subastaron con las pinturas. Cincuenta planchas, la mayor parte de las cuales datan de 1647–1648, fueron vendidas en 1686. 220 pinturas suyas se encuentran en colecciones públicas y privadas, mientras que diecisiete están firmadas con el nombre pero no datadas.

Los precios que Ostade recibía se desconocen; pero las pinturas que valían 40 libras en 1750 valían 1.000 un siglo después, y el Conde de Dudley pagó 4.120 por un interior doméstico en 1876.

Vista Holandesa: Redescubriendo Nueva York

Written by admin on September 25th, 2010. Posted in Arte&Cultura, Noticias

La hija del fotógrafo Hendrik Kerstens lleva un pañuelo en la cabeza que parece de siglos pasados y confiere a su retrato el aura de un cuadro de un maestro holandés del siglo XVII. La foto se expone en el Museo Municipal de Nueva York.

nueva york photo

El retrato forma parte de la exposición Dutch Seen: New York Rediscovered, (Vista Holandesa: Redescubriendo Nueva York), que se inaugura esta semana. Participan trece fotógrafos holandeses, cuatrocientos años después del viaje del descubridor Henry Hudson que llevó a estrechos lazos entre Holanda y Nueva York.

Pitbul terriers
La muestra ha sido organizada en colaboración con el museo fotográfico amsterdamés FOAM. Su directora, Marloes Krijnen, asistió a la apertura en Nueva York. En una serie fotográfica de Charlotte Dumas sobre los pitbul terriers atados en asilos de animales en Nueva York, ella cree divisar “una iluminación de Vermeer”.

Su colega Misha de Ridder se refirió a “la luz de Jacob van Ruisdael” en su dramático paisaje marino de Sandy Hook. Y Hendrik Kerstens dijo sobre los retratos de su hija Paula: “Nunca fue mi idea imitar a los maestros del siglo XVII, pero quizá sea lleve como holandés una especie de ADN. El estudio de Rembrandt, un arte que aprecio, me ha influido mucho.”

Indirectamente, los tres fotógrafos se refirieron a aquello que hace tan “holandés” a sus obras. La curadora de la muestra es Kathy Ryan, redactora del New York Times Magazine, el suplemento dominical a todo color. También ella destaca la influencia clásica en muchas de las obras elegidas. “Es un buen momento, excitante, para la obra de fotógrafos holandeses que se nutren de la comprensión de las tradiciones clásicas. Esa es la base, el comienzo. Pero si vemos las grandes diferencias en esta colección, nos damos cuenta que cada artista le imprime su propio sello.”

Gorra de béisbol
Casi todos los fotógrafos invitados realizaron obras específicamente destinadas a esta exposición. La mayoría eligió Nueva York, pero Erwin Olaf se inspiró a distancia por imágenes y otros documentos de una familia de afroamericanos, aparentemente de buena situación, alrededor de 1910. La hija de Hendrik Kerstens no pudo llegar a Nueva York por lo que su padre llevó esta ciudad a Holanda. Además de una servilleta de su restaurante favorito, la retrató con un bolso de supermercado como pañuelo en la cabeza y una gorra de béisbol de los New York Yankees.

Para el New York Times, Kathy Ryan eligió el conmovedor paisaje marino de Misha de Ridders como emblema en el anuncio de la muestra. “Es una fotografía tan impactante, uno se emociona al mirarla por primera vez. También es una foto histórica. Sería una de las primeras impresiones de Henry Hudson porque Sandy Hook debe haber sido el primer lugar que vio al llegar.”

También Jaap Scheeren se inspiró en la historia holandesa en el Nuevo Mundo, entre otras, con una fotografía de un castor disecado. Las pieles de castor eran importantes objetos de comercio para los primeros colonizadores, cuatro siglos atrás.

El subtítulo de la muestra, “Nueva York redescubierta”, se aplica quizá de forma literal para Morad Bouchakour, que vivió allí entre 1996 y 2001. Sus 33 retratos de ciudadanos neoyorquinos han sido dispuestos formando un esquema que recuerda el plano de una ciudad. Otra fotógrafa de la muestra, Wijnanda Deroo, se inspiró en elocuentes interiores de restaurantes en Nueva York.

Para la directora de FOAM, Marloes Krijnen, la muestra ya es un éxito: “Naturalmente, este año de Hudson es un buen momento para profundizar en las relaciones Holanda-Nueva York, pero lo que me parece más interesante es que ahora es un momento de profundo contacto que puede dar sus frutos. Esta exposición ha recibido mucha publicidad. Ahora, los fotógrafos holandeses son muy visibles en Nueva York. Algunos ya han recibido encargos y han vendido su trabajo. Y eso a su vez también puede dar sus frutos.”

Durante una visita al continente la semana pasada, Song dijo que también estaría haciendo presión en otros países africanos para que elaboren su propia legislación sobre crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio para que “los juicios en La Haya sean menos necesarios”.

Y eso es exactamente lo que debe ocurrir, afirma Chidi Odinkalu Anselm, de la organización Justice Initiative con sede en Estados Unidos: “El Tribunal Penal Internacional debería invertir en asistencia técnica para concretar la complementariedad. Si fuera posible para los países afirmar con credibilidad que están juzgando los crímenes de guerra, con la asistencia del Tribunal Penal Internacional, eso sería importante, quizá incluso más importante que los juicios en La Haya, donde ni siquiera nos conceden una visa para poder asistir.”

Frans Hals (1582/1583–1666)

Written by admin on March 31st, 2009. Posted in Frans Hals, Pintores Holandéses

Frans Hals (Amberes, 1580? ó 1585? – Haarlem, 26 de agosto de 1666), pintor neerlandés de la escuela barroca flamenca. Es uno de los grandes maestros en el arte del retrato. Despierta gran admiración por la brillantez en la representación de la luz y la libertad en el manejo de los pinceles.

Biografía

La escasez de documentos y la ausencia total de escritos personales de Frans Hals hacen que su personalidad y su vida permanezcan un poco en oscuridad. Hay varias fechas hipotéticas sobre su nacimiento, que pudo ser en 1580, 1581 ó 1585, deducidas de la edad que sus biógrafos calculan que tendría cuando murió, aunque con seguridad nació en la ciudad flamenca de Amberes. En esta ciudad permanecería pocos años, pues en 1591, recibió el bautismo, ya en Haarlem, su hermano Dirck, que también se dedicaría a la pintura.

Después de la caída de Amberes a manos de las tropas españolas en la Guerra de los Ochenta Años, que supuso la fragmentación de Flandes, su familia se instaló en Haarlem, en la zona norte, de donde su padres eran originarios. En dicha ciudad vivió Hals toda su vida. La biografía del pintor corre en paralelo con la independencia de los Países Bajos de la monarquía española.

Los estudios más recientes han ido desterrando la idea que sobre el pintor se tenía desde antiguo sobre una vida libertina y un incorregible vicio por el alcohol. Teniendo en cuenta que pertenecía a la asociación oratoria De Wijngaertranken y la milicia cívica de San Jorge, fue miembro de la cámara de rectores y presidente desde 1644 del gremio de pintores de Haarlem, el que tuviera malas costumbres y vicios conocidos, no parece empatar mucho con la rectitud y puritanismo de estas sociedades.

Comienzos

Entró el joven artista en el taller del pintor flamenco Karel van Mander (1548–1606), que también recaló allí huyendo del empuje español en la zona. La academia de este maestro dedicaba su estudio a una técnica manierista. Pero a finales del siglo XVI, debido a la influencia de la pintura italiana, surge un arte de cierta inspiración clasicista que se dejará traslucir en las obras del primer Hals. Por ello, no se nota la influencia de Van Mander en este período.

Su emancipación laboral se produce cuando alcanzó cierta madurez artística. Coincide con su ingreso en la Sint-Lucasgilde, la guilda de San Lucas en 1610, célebre gremio de artistas de Haarlem con sucursales en Amberes, Utrecht, Delft y Leyden. La obra más antigua de Frans Hals, cuya autoría se conoce con seguridad, es el retrato de Jacobus Zaffius (1611).

Es en 1610 también cuando contrae matrimonio con Anneke Hermansz, aunque a juzgar por los hechos, esta unión no fue feliz. Algunos historiadores han documentado que Hals tuvo que comparecer ante los tribunales por dar malos tratos a su primera mujer. Sea como fuere, es extraño que siendo Hals un pintor exclusivamente de retratos, no pintase en ninguna ocasión el rostro de Anneke. Sin embargo la unión duró poco, ya que ésta murió en 1616, dando dos hijos al pintor. En 1617, tras un viaje fugaz a Amberes (quizá para ponerse en contacto con Rubens), se casó con Lysbeth Reyniers con la que tuvo ocho hijos.

Consolidación: Entre el éxito y las deudas

La tradición retratística holandesa alcanza su cumbre con Frans Hals, consiguiendo sacarla del mutismo y retratando sus figuras en movimiento. Su gran aportación vino en 1616, con el retrato colectivo, Banquete de oficiales de la milicia cívica de San Jorge. Este encargo prueba que el pintor ya había alcanzado cierta reputación como artista. Desde este cuadro, los encargos se hace muy habituales tanto de particulares como de instituciones.

Aunque la obra de Hals fue muy demandada durante su vida, tuvo graves dificultades financieras, no se sabe si por una vida disoluta o por tener que mantener una gran familia tras un segundo matrimonio con una mujer humilde. Además de pintar, trabajó como marchante, restaurador de arte y maestro de pintura.

A partir de 1640, un nuevo giro en la moda del retrato se observa en los países nórdicos. Empiezan a atraer retratos con mayor aire de distinción y de nobleza, como los de Antonio Moro o Anthony van Dyck. Esto repercutió sensiblemente en los pedidos del retratista neerlandés. A pesar de esto, en los ambientes artísticos oficiales, se sucedían los reconocimientos, como en 1644, que fue elegido presidente del gremio de San Lucas de Haarlem.

Ante esta falta de trabajo, Hals intenta abrir nuevos caminos y funda un taller hacia 1650. Pero la empresa no debió ser afortunada porque en 1652 su economía toca fondo. Sus acreedores lo demandaron en varias ocasiones, y en ese año pagó su deuda con un banquero vendiendo sus pertenencias. El embargo de su patrimonio sólo pudo requisar tres colchones, almohadas, un aparador, una mesa y cinco cuadros. La ciudad en reconocimiento se vio obligada a ayudarle en sus gastos, proporcionándole vivienda gratuita y aprovisionamiento de combustible.

Esta situación le hizo dimitir del cargo directivo del gremio y en 1661, se le exime, debido a su avanzada edad, del pago de la cuota correspondiente. El municipio de Haarlem también le concedió una anualidad de 200 florines en 1664.

Frans Hals murió en Haarlem en 1666 y está enterrado en la Catedral de San Bavón de la localidad, como homenaje póstumo al pintor. Su viuda murió poco después en un hospital de caridad de la beneficencia.

Características de su técnica pictórica

Se ha creído con ligereza que Hals no tenía una técnica muy depurada y que pintaba apenas sin correcciones o dibujos preparatorios. Pero estudios científicos y técnicos han demostrado que esto no es así. Es cierto que los trabajos menos conocidos fueron apuntados sin correcciones (‘alla prima’), pero la mayoría de sus obras fueron creadas a partir de varias capas, como era costumbre en esa época. A veces el esbozo era hecho con tiza o pintaba sobre una capa base gris o rosa, para luego completar el cuadro por fases. Parece como si el maestro normalmente usara los esbozos muy tenuemente. Esto demuestra que Hals utilizaba su virtuosismo desde el inicio del cuadro. La ausencia de líneas delimitadoras o de dibujo preparatorio fue cada vez más usada por el pintor en sus obras de madurez.

Psicología del retrato

Frans Hals manifestó durante su vida una tremenda audacia y un gran coraje que empaparon sus propios lienzos. Él tenía la capacidad de plasmar la psicología del personaje. A diferencia de otros retratistas contemporáneos de Hals, no diferenciaba en su pintura si era por encargo o no. Utilizaba la misma diligencia y precisión en cualquiera de sus obras.

“Una inusual manera de pintar que superaba a la de casi cualquiera” escribió su primer biógrafo, Theodorus Schrevelius, en el siglo XVII, sobre su técnica pictórica. En realidad, esta técnica no fue creación original de Hals, ya existía en la pintura italiana barroca, aunque probablemente Hals la tomó de sus contemporáneos flamencos: Rubens y Van Dyck.

A comienzos del siglo XVII, ya sorprendía la vitalidad de los retratos de Frans Hals. Schrevelius apuntaba que su obra reflejaba “tal potencia y vida” que el pintor “parecía alcanzar el natural con sus pinceles”. Siglos después, Vincent van Gogh escribía a su hermano Theo: “Qué alegría es ver a Frans Hals, qué diferente son sus pinturas -muchas de ellas- donde todo está cuidadosamente alisado del mismo modo”.

Colorido preimpresionista

Hals eligió no darle un acabado definido a sus pinturas, como hacían casi todos sus contemporáneos, pues imitaba la vitalidad de sus retratados usando manchas, líneas, gotas, grandes parches de color, que conformaban los detalles.

No fue hasta el siglo XIX que esta técnica tuvo seguidores, particularmente en el Impresionismo. Se puede considerar al pintor holandés como un precursor, usando la técnica impresionista en los cuadros de las milicias o los retratos de los regentes del asilo de Haarlem.

Temática

Del conjunto de su obra por su número destacan los retratos, en los que demuestra una sorprendente habilidad en la captación de gestos y detalles:

Retratos por encargo: Podríamos dividirlos en dos clases:
o Retratos individuales: Son imágenes eminentemente burguesas dedicadas a la decoración de las casas, generalmente a través de encargos dobles: retratos masculinos y femeninos que presidirían las estancias nobles de los hogares de Haarlem. Aparecen llenas de vida y en una actitud increíblemente natural y conseguida, poco común para lo habitual de esta pintura por encargo. Utiliza para caracterizar la propia psicología de los retratados generalmente, en actitud seria y solemne.
o Retratos colectivos: A encargo de sociedades o agrupaciones burguesas, Hals concede a todas las figuras un mismo trato preeminente, evitando personajes secundarios o subordinados. Se reflejan en estos cuadros de grupo el realismo psicológico y son ricos en cromatismo y efectos de luz dirigida a rostros y manos. Incluso en ocasiones sus honorarios le fueron pagados en vez por el lienzo en conjunto por persona pintada.
Retratos de tipos populares: Pintado con naturalidad y en actitud cotidiana. Son los desposeídos de su ciudad, a diferencia de los burgueses de alto poder adquisitivo de los encargos. Es pintura de género muy al gusto del Barroco, donde el estudio de la instantaneidad sobre las clases pobres suponen un estudio casi sociológico de esta parte de la sociedad excluida de las páginas de la Historia. Centra Hals en estos casos la atención más que en el físico del individuo en la personalidad integradora del momento captado.

Obra destacada

Según la temática referida en el punto anterior, de la obra de Hals podemos destacar los siguientes cuadros:

Pareja de esposos (1625): La singularidad de este cuadro estriba en que fue el único con el tema de los esposos en un paisaje, muy habitual en la pintura flamenca como es el caso de Rubens o Rembrandt. Tanto el tema como el entorno hizo difícil su atribución a Hals, que hoy es unánime. Algunos estudiosos identifican las figuras con un autorretrato del pintor con su segunda esposa Lysbeth, pero no se puede asegurar con fidelidad. Podría ser también una pintura de encargo por un matrimonio de la ciudad o modelos desconocidos, que era técnica común en la pintura académica, como cuadro de género.

La milicia cívica de San Jorge y San Adrián (1627): Estos dos lienzos son de los más destacable de los ocho retratos colectivos que atesora el museo Frans Hals de Haarlem. Representan escenas de banquetes de dos de las milicias cívicas de la ciudad, con las que el pintor estaba muy relacionado. Muestran el poderío y bonanza económica que vivía la ciudad. Estos aspectos son simbolizados, además de por el carácter afable de sus miembros, por el hecho de que se encuentren inmortalizados durante un banquete. El retrato de grupo es la gran aportación del genio holandés y no tenía precedentes en la retratística de la época. La luz de los lienzos destaca los rostros y las manos con la intención de hacer más notorio los gestos de sus figuras. El juego de luces, tomada del exterior, sirve para contrastar la sobriedad de los ropaje de estas asociaciones cívicas de carácter puramente calvinistas. Destaca también la posición de las figuras, de forma manierista y que van más allá de las meras personas sentadas en torno a una mesa.

Las rectoras y rectores del asilo de ancianos (1664): Son dos de las últimas grandes obras del pintor, pintadas por Hals, siendo ya octogenario. Es fácil de adivinar la impronta de decadencia, vejez y muerte en los lienzos, que puede reflejar su propia decadencia o incluso el desengaño del autor con la sociedad que permitió su propia penuria económica. A diferencia de otros cuadros colectivos, Hals usa colores primarios, básicamente negros y blancos, meramente extendidos por el lienzo sin pinceladas de precisión. Usa más que nunca el claroscuro al estilo de Caravaggio. Son curiosas las posiciones y la actitud tanto de los rectores como de las rectoras, adoptando formaciones desordenadas y mostrando falta de entendimiento con las miradas dirigidas a objetos dispares.

La cíngara o La gitanilla (1628-1630): Es el más conocido de sus retratos de tipos populares, uno de los mejores conservados y sin embargo uno de los más desconocidos. La identificación de una cíngara es casi eufemística, porque podría ser una prostituta, por la intención de que Hals la dotó con el uso de la luz rasante en el escote. La técnica en la pincelada es muy suelta, pero bien empastada como era habitual en el pintor holandés. Esto sirve perfectamente para la representación de gesto, un tanto agridulce de la muchacha. Prescinde Hals, como en la mayoría de sus retratos individuales de fondo paisajístico y la luz se centra en el rostro y busto de manera intencionada.

Influencia

Frans influyó en su hermano Dirck Hals (1591-1656), que también se dedicó a la pintura. Dirck de otra forma y con mucha más libertad que su hermano pintó fiestas populares y bailes, sin embargo la falta de límites no se vio correspondida con la calidad pictórica del pintor.

* Cuatro de sus hijos siguieron su pasos en la pintura:
o Harmen Hals (1611–1669)
o Frans Hals hijo (1618–1669)
o Reynier Hals (1627–1672)
o Nicolaes Hals (1628–1686)

El más interesante de ellos es Frans Hals hijo, con cuadros de aldeas y granjas y excelentes bodegones.

* Otros de los pintores contemporáneos que tomaron inspiración del maestro holandés fueron:
o Jan Miense Molenaer (1609–1668)
o Judith Leyster (esposa de Molenaer) (1609–1660)
o Adriaen van Ostade (1610–1685)
o Adriaen Brouwer (1605–1638)
o Johannes Cornelisz Verspronck (1597–1662)
o Bartholomeus van der Helst (1613–1670)

Algunos de los citados fueron discípulos del taller de Hals. En su estudio De Groote Schouburgh (1718-21), Arnold Houbraken menciona a Adriaen Brouwer, Adriaen van Ostade y Dirck van Delen como discípulos. El profesor Vincent Laurensz van der Vinne añade a la lista de estudiantes del taller al hijo de Hals y a Pieter Gerritsz van Roestraten. Johannes Verspronck, retratista de Haarlem y contemporáneo de Hals, posiblemente también estudió con el maestro en algún momento.

Dos siglos después de su muerte, Hals consiguió revalorizarse e influyó en maestros como Claude Monet, Édouard Manet, Charles-François Daubigny, Max Liebermann, James Whistler y Gustave Courbet, así como en los holandeses Jacobus van Looy y Isaac Israëls. Tanto el Realismo como el Impresionismo del siglo XIX se vieron influidos en la temática o técnica de Frans Hals. Muchos de estos pintores visitaron el Museo Frans Hals en Haarlem, que guarda la mayor colección de cuadros de este pintor.