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Independencia de las Indias neerlandesas (1945)
Tras la Segunda Guerra Mundial, Sukarno, líder del Partai Nasional Indonesia (PKI) proclamó la independencia de Indonesia. La pérdida de las Indias neerlandesas fue en un principio inaceptable para el gobierno neerlandés.
Se produjeron intervenciones militares que fueron condenadas por las Naciones Unidas apoyadas por los Estados Unidos. Cuatro años más tarde se produjo la transferencia de la soberanía a Indonesia. Tras la Segunda Guerra Mundial, llegó el momento de que los Países Bajos rompieran con su pasado colonial. El 17 de agosto de 1945 Sukarno proclamó la República de Indonesia. Sukarno era ingeniero civil y desde muy joven estuvo metido en política. En 1927, Sukarno había creado un partido político con el nombre de Partai Nasional Indonesia (PNI) bajo el lema “Indonesia merdeka” (Indonesia libre). Las autoridades neerlandesas le tuvieron recluido en la cá rcel desde 1929 hasta 1932. En 1933 le volvieron a meter en la cárcel, hasta que los japoneses le liberaron en 1942. Durante la ocupación, Sukarno cooperó con los japoneses, a quienes les vino muy bien el nacionalismo para alcanzar sus propios objetivos. En los Países Bajos, la gente estaba convencida de que después de la guerra en Indonesia todo volvería a ser como antes, aunque en un discurso que pronunci ó la reina Guillermina en la radio en 1942 ésta había prometido organizar una conferencia imperial tras la liberación, en la que se regularía la independencia de Indonesia. La subestimación neerlandesa de la fuerza del nacionalismo contribuyó a que ni se pudiese plantear una transición progresiva. Además, los Países Bajos opinaban que antes de que se pudiese hablar sobre independencia primero se debía restablecer la autoridad. Los ingleses, que habían liberado Indonesia, no quisieron colaborar si no se hablaba también con los representantes de la República. Al imponer esta condición, los ingleses de hecho reconocieron la República de Indonesia. En 1946 se celebró una conferencia en los Países Bajos entre los representantes de la República y el Gobierno neerlandés, en la que no se pudo llegar a un acuerdo. Ese mismo año el Congreso neerlandés aprobó el acuerdo de Linggadjati, por el cual se formaría una Unión Indonesioneerlandesa a su debido tiempo, consistente en el Reino de los Países Bajos y los Estados Unidos de Indonesia con la reina al frente. En los Países Bajos, la opinión pública y casi todos los partidos políticos estaban totalmente en contra de una Indonesia soberana. En 1947, a raíz de las violaciones de la tregua y de la presión ejercida por las empresas neerlandesas que se sentían amenazadas, se produjo una intervenció n militar. Esta primera “actuación policial” provocó la indignación de las Naciones Unidas (ONU) y se exhortó a los Países Bajos a que cesaran las actuaciones. Una “Comisión de Buenos Oficios” de la ONU actuó como intermediaria, pero en 1948 hubo una nueva confrontación porque los Países Bajos no se fiaban de las intenciones de la República. La ONU volvió a intermediar y se creó una Comisión de las Naciones Unidas para Indonesia (UNCI) a la que se atribuyeron competencias para preparar la soberanía. El 27 de diciembre de 1949 se produjo la transferencia de la soberanía en Amsterdam. Durante los siguientes años Indonesia y los Países Bajos siguieron teniendo altercados por muchas cuestiones, como por ejemplo por la soberanía de Nueva Guinea. Esta situación desembocó en 1957 en la adopción de medidas por las cuales todos los holandeses tuvieron que abandonar Indonesia, en 1958 en la nacionalización de todas las empresas neerlandesas y en 1960 en la ruptura de las relaciones diplomáticas. En 1962 se volvió a negociar sobre la cuestión de Nueva Guinea por mediación de Robert Kennedy, hermano del entonces presidente de Estados Unidos. En 1963 se produjo la transferencia de Nueva Guinea y en 1964 se reanudaron las relaciones diplomáticas.
La época napoleónica (1806 – 1810)
Luis Napoleón, hermano de Napoleón, se convierte en rey del Reino de Holanda y adopta frente a su hermano una postura independiente en el gobierno del reino. Sin embargo, en 1810, Napoleón anexionó a Francia el reino de Holanda. En 1804 Napoleón Bonaparte consiguió hacerse con todo el poder en Francia y se coronó emperador. En París negoció con Rutger Jan Schimmelpenninck, legado de la República, la institución de un régimen de gobierno unipersonal. Los electores neerlandeses aprobaron esta propuesta y Schimmelpenninck fue nombrado consejero pensionario. Así, Napoleón podía ejercer más control sobre la Repú blica y contar plenamente con su apoyo en la lucha contra Inglaterra. En el corto periodo en que Schimmelpenninck ejerció el cargo de consejero pensionario llevó a cabo importantes reformas. Centralizó las finanzas de la administración pública y los impuestos, estableció la regulación legal del ejercicio de la medicina, normalizó la ortografía neerlandesa e introdujo una ley educativa. Napoleón pretendía destruir a Inglaterra mediante el denominado “Sistema Continental”, que consistía en un embargo comercial por el que se prohibía a los aliados de Francia y a los países neutrales todo comercio por mar con los ingleses. En respuesta, Inglaterra bloqueó los puertos europeos. Entonces surgi ó una intensa actividad de contrabando en las costas neerlandesas. Napoleón consideró por ello necesario intervenir más directamente en la República; oblig ó a dimitir a Schimmelpenninck y nombró en 1806 a su hermano Luis Napoleón (1778-1846) rey de los Países Bajos. La República se convirtió a partir de entonces en el Reino de Holanda. Luis Napoleón adoptó frente a su hermano una postura independiente en el gobierno del reino. Intentó comprender la mentalidad de sus súbditos y se esforzó por defender sus intereses. Así, por ejemplo, hizo la vista gorda al comercio de contrabando que tenía lugar en las costas neerlandesas. También creó el Real Instituto de Ciencias, Letras y Bellas Artes y sentó las bases de lo que posteriormente sería el Rijksmuseum de Amsterdam. A causa de la escasa colaboración de su hermano en el bloqueo económico de Inglaterra, en 1810 Napoleón anexionó a Francia los Países Bajos del sur. Algunos meses después, Luis Napoleón abdicó y desde ese momento todo el reino de Holanda pasó a formar parte de Francia. Entonces se implantaron en los Países Bajos las leyes francesas, introduciéndose el registro civil y el servicio militar. Cuando en 1812 Napoleón comenzó la campaña militar en Rusia, participaban en ella 15.000 soldados neerlandeses, de los cuales sólo unas centenas regresaron a su país. En 1813 Napoleón fue derrotado en la batalla de Leipzig. Las tropas francesas empezaron a retirarse de los Países Bajos y en Amsterdam se desencadenaron disturbios callejeros en los que se oía el grito de “Arriba Orange”. Van Hogendorp y el conde Van der Duyn van Maasdam, regentes partidarios de la casa Orange, tomaron el poder, haciéndose cargo del gobierno del país hasta que regresara el príncipe heredero Guillermo Federico, hijo de Guillermo V. El 30 de noviembre de 1813, Guillermo Federico desembarcó en Scheveningen. Aceptó la soberanía y prometió respetar la constitución. En 1815 Guillermo Federico, que había adoptado el nombre de Guillermo I, se proclamó rey de los Países Bajos
El movimiento de los Patriotas (1781)
En Francia habían hecho aparición las ideas de la Ilustración bajo influencia de escritores como Russeau y Voltaire. También en los Países Bajos surgió un movimiento (los Patriotas) que querían modernizar y democratizar la carcomida república. Esto provocó enfrentamientos entre los Patriotas y los partidarios de los Orange. En Norteamérica estalló la guerra de la independencia contra Inglaterra. En los Países Bajos existía mucha simpatía por la lucha independentista norteamericana, entre otras razones porque los norteamericanos se inspiraban en la sublevación neerlandesa del siglo XVI contra los españoles, mostrando especial interés en las ideas expuestas por Guillermo de Orange en su Apología, donde sostenía que era legítimo destituir a un soberano en determinadas circunstancias. En 1776 se presentó en aguas de las Antillas Neerlandesas un navío de los rebeldes norteamericanos, el Adrea Doria, y el gobernador de la Isla de San Eustaquio ordenó disparar salvas en señal de saludo. De este modo, la República se convirtió en el primer país del mundo que reconocía de hecho la independencia de los Estados Unidos. Guillermo V, por el hecho de simpatizar con la causa inglesa, se vio en una situación de aislamiento. Además, se oponía absolutamente a reformar el sistema de gobierno, tal como pedían los patriotas democráticos. En 1780 estalló la Cuarta Guerra Inglesa a raíz de las negociaciones entabladas entre Amsterdam y los rebeldes norteamericanos para establecer un futuro acuerdo comercial. La flota de la República se encontraba en un estado deplorable, con clara desventaja frente a los ingleses. Muchos barcos mercantes fueron apresados por los ingleses o tuvieron que desviarse de la ruta, con lo cual el comercio sufrió graves daños. Los reveses políticos y económicos hicieron que se desencadenaran disturbios populares. Por otra parte, las ideas de la Ilustración habían hecho su aparición en la República. Estas implicaban una fe optimista en el hombre y especialmente en la razón humana, y favorecieron el surgimiento de un movimiento democrático entre los ciudadanos instruidos. Los regentes, procedentes de las familias de comerciantes, constituían una clase cerrada que se repartía los puestos políticos más importantes. La oposición entre los orangistas, acérrimos partidarios del protestantismo ortodoxo, y los nuevos patriotas se agudizó. Un patriota de origen noble, llamado Joan Derk van der Capellen tot den Poll, escribió y publicó un panfleto titulado “Al pueblo de los Países Bajos”, en el que exponía el programa del partido de los patriotas y culpaba a los Orange de ser los causantes de todos los males; en el panfleto se hacía además un llamamiento a la población para modernizar y democratizar la carcomida república. En los años siguientes se produjeron una serie de enfrentamientos entre los patriotas y los partidarios de los Orange, amenazando una guerra civil. En 1785 Guillermo V huyó de La Haya a causa de las amenazas de los cuerpos de milicias formados por los patriotas y se estableció en Nimega. En 1787, el rey de Prusia, que era hermano de la princesa Wilhelmina, mujer de Guillermo V, envió tropas a la República para restablecer el orden. Muchos patriotas se refugiaron entonces en Francia. En 1789 estalló la revolución francesa. En Brabante, que se encontraba en la parte gobernada por los austríacos, también había un fuerte enfrentamiento entre dos partidos: los Estatistas, conservadores, y los partidarios de Vonck, demó cratas. Se produjo un alzamiento y finalmente esta zona fue ocupada y anexionada por Francia, en 1789. En el norte, Guillermo V fue restablecido en su puesto de estatúder y se estableció en el palacio de El Loo, cerca de Apeldoorn.
Guillermo IV estatúder (1747)
En 1747, después del “Segundo Período sin Estatúder”, fue nombrado estatúder de la República, Guillermo IV.
Cuatro años más tarde le sucedió su hijo Guillermo V. Estos estatúderes, como líderes políticos, no tuvieron gran relevancia para la República. El periodo de 1702 a 1747, año en que fue nombrado estatúder de la República Guillermo IV, es conocido por el nombre de “Segundo Periodo sin Estatúder”. A partir de 1715 se inició un periodo caracterizado por una fuerte reducción del poder político internacional de los Estados neerlandeses, a causa de las divisiones internas y del complicado sistema de gobierno que tenían. Después del Tratado de Utrecht los regentes, representados en los Estados Generales, sosten ían que la República no necesitaba desempeñar ya un papel prominente en la polí tica internacional. Esta actitud estaba condicionada, por una parte, por la realidad y, por otra parte, por una mentalidad comercial: los costes no compensaban los beneficios. El malestar reinante se debía también a que la rica burguesía prefería invertir el dinero en los países limítrofes, donde la situación económica era mejor, antes que invertirlo en el propio país. Además, en aquel tiempo se produjeron otras dos situaciones catastróficas: la aparición de la broma, un molusco que al introducirse en las maderas sumergidas en el mar las destruye, y la peste vacuna. La broma, procedente de la zona del Caribe, no sólo dañaba a las embarcaciones sino también a los diques, ya que estos se reforzaban a base de estacas de madera. Las inundaciones se convirtieron así en un peligro inminente. La peste vacuna tuvo consecuencias desastrosas para los campesinos y para las exportaciones de queso y mantequilla. En 1729 Guillermo IV alcanzó la mayoría de edad y aceptó el nombramiento de estatúder en cuatro provincias. En 1740 estalló de nuevo una guerra de sucesió n, esta vez entre Austria y Francia. La República tomó partido por Austria y las tropas francesas invadieron los Países Bajos del sur. Entonces se produjo un movimiento popular que pedía el nombramiento de Guillermo IV como estatúder de todas las provincias. Este nombramiento se llevó finalmente a cabo en mayo de 1747; además, se decidió que a partir de entonces el cargo de estatúder fuera hereditario. A Guillermo IV se le concedió mucho más poder a que a sus antecesores. En los cuatro años que gobernó, hizo poco uso de su poder para suprimir una serie de abusos, tales como los excesivos impuestos existentes y la venta de puestos políticos. Guillermo IV murió en 1751, tras una larga enfermedad. Le sucedió su hijo, que entonces sólo tenía tres años de edad. La madre de éste, la princesa Ana, fue nombrada regente, asistida por el austríaco Willem Bentinck, duque de Brunswijk-Wolffenbüttel, y el consejero pensionario Pieter Steyn. A la muerte de Ana, en 1759, se nombró regente al duque de Brunswijk y éste ejerció la regencia hasta que Guillermo V alcanzó en 1766 la mayoría de edad



