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La década de los sesenta (1966)
El 10 de marzo de 1966, la princesa Beatrix y el alemán Claus von Amsberg contrajeron matrimonio en Amsterdam. Esta boda provocó disturbios violentos en la capital, en los cuales un grupo de jóvenes que se autodenominó Provo desempe ñó un papel importante. Una nueva generación de jóvenes progresistas se metió en política en los años sesenta. Es en parte gracias a ellos que en los Países Bajos se introdujo una de las legislaciones sociales más extensas e indulgentes del mundo.
A mediados de los años cincuenta, se presentó un fenómeno totalmente nuevo: jóvenes que no mostraban ningún respeto por los logros conseguidos a pulso por sus padres. Estos jóvenes se llamaban a sí mismos nozems (gamberros), escuchaban un nuevo tipo de música, bebían cerveza y salían a bailar por la noche. En Estados Unidos, Elvis Presley editó en 1956 la canción “Heartbreak Hotel” que casi directamente se convirtió en un éxito. A este tipo de música se le llamó rock “n roll: una mezcla de rhythm and blues y country western. Era el principio de la música pop. El “rock” se difundió por el mundo entero gracias a la pelí cula “Rock around the Clock” de Bill Haley (1956). La forma de bailar salvaje que iba con esta música no gustaba ni a los padres ni a los dirigentes de los partidos políticos. Consideraban esta música una barbaridad y un descarrilamiento de la juventud. Además de Elvis Presley y Bill Haley, cuatro j óvenes británicos se hicieron también famosos en el mundo entero. Eran los ” Beatles” y enseguida apareció otro grupo de músicos jóvenes, los “Rolling Stones “. Con la música de estos grupos nació también el conflicto generacional. Los niños del boom de natalidad que se produjo después de la Segunda Guerra Mundial se habían convertido en adolescentes que se dejaban el pelo largo y que se resistían al orden establecido. El pelo largo se convirtió en un signo de protesta.
El 10 de marzo de 1966, la princesa Beatrix y el alemán Claus von Amsberg contrajeron matrimonio en Amsterdam. Esta boda provocó disturbios violentos en la capital, en los cuales un grupo de jóvenes que se autodenominó Provo desempe ñó un papel importante. El movimiento Provo, que el estudiante Roel van Duyn fundó en 1965, se oponía al poder del gran capital y dirigía campañas contra la bomba atómica. Aunque el efecto de estas protestas era limitado, el movimiento Provo se hizo famoso a nivel nacional e internacional debido al ” plan alternativo de las bicicletas blancas”, con el cual querían librar de coches el centro de Amsterdam. A menudo, Provo puso en aprietos al Gobierno con sus campa ñas lúdicas. Muchos jóvenes, sobre todo estudiantes, adoptaron las mismas posturas que Provo en lo referente a la hipocresía de la sociedad del bienestar y por lo tanto también influyeron en los partidos políticos. Una nueva generaci ón de jóvenes progresistas se metió en política en los años sesenta. Es en parte gracias a ellos que en los Países Bajos se introdujo una de las legislaciones sociales más extensas e indulgentes del mundo.
A raíz de la independencia de las colonias, mucha gente de esas zonas vino a vivir a los Países Bajos en los años sesenta. Muchos indonesios, seguidos despu és por surinameses y antillanos se establecieron en los Países Bajos, con lo cual la sociedad neerlandesa adquirió un carácter muy pluralista.
La Guerra de Sucesión de España (1702 – 1713)
Guillermo III desempeñó un papel importante en la política contra Luis XIV. La República se vé envuelta en la Guerra de Sucesión de España. Con el Tratado de Utrecht queda claro el declive económico de la República. La muerte de Guillermo III al caerse de un caballo inició el período conocido como el ” Segundo Período sin Estatúder”. Guillermo III fue un político de altos vuelos y el más activo de los prí ncipes de Orange en el plano internacional. El gobierno de la República lo dejó en manos de personas de su confianza, a las que nombró para que ocuparan los puestos más importantes. En 1700, el rey Carlos II murió en España sin dejar herederos, siendo así el último rey español de la casa de Austria. El rey franc és, Luis XIV, reclamaba el derecho de herencia sobre determinados territorios y consiguió fácilmente que su nieto Felipe fuera proclamado rey de España. Sin embargo, sus derechos fueron impugnados por Guillermo III y por el emperador austríaco, perteneciente a la dinastía de los Austria. Esto dio lugar a que en 1702 estallara la Guerra de Sucesión de España. Aquel mismo año, murió Guillermo al caerse de un caballo. No dejaba herederos. En Inglaterra subió al trono Ana Estuardo, hermana de María Estuardo. En la República se inició un nuevo periodo sin estatúder. Sólo Frisia tenía estatúder, que era Johan Guillermo Friso, cuya abuela era hija de Federico Enrique. Por esta razón aquél reclamaba el derecho al cargo en todas las demás provincias de la República. Incluso Guillermo III había expresado su deseo de que Johan Guillermo Friso fuera su sucesor; sin embargo, los Estados de Holanda lo impidieron.
Con la Guerra de Sucesión de España empezó el declive económico de la Repú blica. Los Países Bajos meridionales eran escenario – al igual que en siglos anteriores – de incesantes luchas y guerras. También en esta guerra se combatía por territorios que reclamaban para sí los franceses, los ingleses y los neerlandeses. De nuevo se oyeron voces en los Países Bajos que pedían un caudillo. En 1707 Johan Guillermo Friso fue nombrado general de infantería. Muchas personas con cargos de importancia pedían que también fuera nombrado estatúder de todas las provincias. Pero en 1711 Johan Guillermo Friso murió ahogado. Su hijo Carlos Enrique Friso nació poco después; con el tiempo llegarí a a ser Guillermo IV. En 1713 se firmó el Tratado de Utrecht entre Inglaterra, Prusia, Portugal, Saboya y la República, de un lado, y Francia, del otro. En 1714 concertaron también la paz la República y España. La República tuvo que hacer muchas concesiones: los Países Bajos meridionales quedaron bajo el gobierno de Austria; sólo las localidades de Venlo y Stevensweert y varias fortalezas para el estacionamiento de tropas en el sur, continuaron bajo el control de la Repú blica; el principiado de Orange, en Francia, pasó a ser definitivamente francé s, aunque se mantuvo el título de ‘Príncipe de Orange’.
La destrucción de imágenes (1566)
Los nobles piden a la gobernadora Margaretha van Parma que cese la persecuci ón de herejes. Ambiente de sublevación en las provincias. Se desencadena una oleada de violencia contra iglesias e imágenes religiosas. Felipe II envía al Duque de Alba para que ponga orden a la situación.
En 1565, tuvieron lugar en Spa una serie de deliberaciones entre los nobles y los representantes de los consejos de iglesia calvinistas, durante las cuales se concretaron planes de acción en contra de la represión que sufría el calvinismo. En 1566 decidieron presentar a la gobernadora una súplica en la que se le instaba a cesar la persecución de quienes tenían otras convicciones religiosas. Uno de los consejeros de Margarita de Parma, comentando con sorna la acción de los nobles, dijo: “No son más que unos mendigos (‘gueux’)”. Los partidarios de la sublevación adoptaron este nombre como distintivo de la resistencia y esa es la razón por la que llevaban, a modo de símbolo, una cadena colgada al cuello con la escudilla típica de los mendigos. Los “mendigos” llegarían a ser uno de los más temidos adversarios de Felipe II en el mar. En 1566, a causa del desequilibrio de la sociedad producido por las persecuciones de herejes y de la subida de los precios de los cereales, se produjo en los Países Bajos una situación revolucionaria. Los nobles enviaron a Margarita de Parma una segunda suplicatoria en la que pedían una total libertad religiosa y proponían que Egmont, Hoorne y Guillermo de Orange se hicieran cargo del gobierno de los Paí ses Bajos. En agosto de aquel mismo año se desencadenó una oleada de violencia contra iglesias e imágenes religiosas: más de 400 iglesias católicas y conventos fueron saqueados y destruidos. A raíz de tales acontecimientos, Margarita de Parma exigió a todos los nobles un nuevo juramento de fidelidad al rey. Guillermo de Orange, Hoorne, Hoogstraten y Brederode se negaron a prestar el juramento. Incluso enviaron una tercera carta suplicatoria en la que volvían a pedir la libertad absoluta de religión; pero, además, esta vez amenazaban con una sublevación en caso de que las súplicas fueran desoídas. El 13 de marzo de 1567 se produjo un enfrentamiento entre las tropas de Margarita de Parma y las de los calvinistas. Estos fueron derrotados, quedando aniquiladas sus tropas en las inmediaciones de Amberes. A raíz de aquellos acontecimientos, se adoptaron una serie de medidas extremamente severas contra los calvinistas. Guillermo de Orange, Brederode y miles de otros huyeron al extranjero. Felipe II envió al duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, a los Países Bajos al mando de un gran ejército. El duque de Alba fue nombrado gobernador y Margarita de Parma dimitió. Con la llegada del duque de Alba, se inició en los Países Bajos un nuevo periodo de gran agitación. A Alba se le había encomendado la tarea de castigar con su ejército a los rebeldes y extirpar de raíz la herejía. A este fin, creó el Tribunal de Tumultos, facultado para enjuiciar y condenar a cualquier persona, haciendo caso omiso de clases sociales y rangos. Pronto el pueblo empezó a designar a este tribunal con el nombre de “Tribunal de la Sangre”, a causa de las numerosas ejecuciones que ordenó.
Carlos V (1515-1555)
Carlos V asumió la soberanía de los Países Bajos y fortaleció considerablemente su influencia. Sometió a su autoridad a las diecisiete provincias y llevó a cabo una política centralista que creó cada vez más descontento.
En 1492, las provincias de Flandes, Artois, Brabante , Limburgo, Namur, Luxemburgo, Henao, Holanda y Zelanda, habían reconocido a Felipe el Hermoso como legítimo soberano. Güeldres y Zutphen, en cambio, quedaron bajo la soberanía de Carlos de Egmont. Las provincias de Lieja, Utrecht, Frisia y Groninga conservaron su independencia. Carlos de Egmont y Felipe el Hermoso se habían disputado denodadamente el dominio de las provincias aún autónomas. El hijo de Felipe el Hermoso, Carlos V, que alcanzó la mayoría de edad en 1515, consiguió someter a su autoridad – con excepción de Lieja – a todas las provincias, llegá ndose a crear así en el siglo XVI cierto grado de cohesión en los Países Bajos. En 1517, Carlos V partió para España a fin de suceder a su abuelo materno Fernando, y se estableció allí durante el resto de su reinado, volviendo sólo ocasionalmente a los Países Bajos por periodos de mayor o menor duración. Margarita de Saboya fue nombrada de nuevo regente de los Países Bajos. En 1519, Carlos V sucedió a su abuelo Maximiliano y se convirtió en Emperador de Alemania. De este modo, llegó a ser soberano sobre un inmenso imperio, al que pertenecían, entre otros, los territorios del Nuevo Mundo conquistados por los españoles. Carlos V llevó a cabo una política eminentemente centralista. Hizo caso omiso del “Gran Privilegio”, que había sido instaurado por su abuela y que concedía a las provincias amplia libertad política. En 1531 reformó el gobierno central y, al morir Margarita de Saboya, nombró a su hermana María de Hungría regente de los Países Bajos. El Gran Consejo fue desmembrado en tres consejos separados: El Consejo de Finanzas, el Consejo Secreto y el Consejo de Estado. Este último estaba integrado por funcionarios y nobles de la alta nobleza, y su tarea consistía en asesorar a la regente sobre todo tipo de cuestiones. Además, Carlos V nombró en cada provincia un estatúder, que gobernaba en su nombre. María se reunía casi diariamente con algunas personas de su confianza y en estas reuniones por regla general no participaban los nobles, lo cual creó mucho descontento por parte de éstos. Durante el gobierno de Carlos V tuvieron lugar importantes acontecimientos en materia de religión. En 1517 el monje agustino alemán Martín Lutero fijó a la puerta de la iglesia de Wittenberg sus 95 tesis, expresando el descontento que reinaba contra la Iglesia Católica. Su protesta se dirigía especialmente contra el lucrativo comercio en indulgencias, que servían para obtener perdón por los pecados cometidos. Carlos V combatió encarnizadamente a los protestantes, muchos de los cuales fueron condenados a morir en la hoguera. Las ideas luteranas encontraron especialmente en los Países Bajos un terreno abonado. Hay que tener en cuenta que un tercio de los habitantes de los Países Bajos sabía leer y escribir, lo que favoreció el que la reforma se viera apoyada por una gran parte de la población. Surgieron diversas tendencias. La doctrina radical del francés Calvino (1509-1564) ganó rápidamente terreno. Los calvinistas tenían unos servicios religiosos muy sobrios y consideraban como idolátricas las imágenes de las iglesias católicas. Otra corriente de pensamiento importante en la Europa de aquel tiempo fue el humanismo, cuyo representante más famoso fue Erasmo de Rotterdam (1469-1536). Una de sus obras más conocidas es “El Elogio de la Locura “, sátira de los abusos reinantes en la iglesia y en la sociedad. Erasmo intent ó armonizar el humanismo, que concede gran importancia a la libertad y a la autonomía de la persona, con el cristianismo. En 1555 Carlos V se vio obligado a firmar la Paz de Augsburgo con los prí ncipes luteranos del Imperio Alemán. En ella se estableció que cada príncipe tenía derecho a determinar qué religión se podía practicar en sus dominios. Para los Países Bajos esto implicaba que habían de seguir siendo católicos. Aquel mismo año Carlos V abdicaba, completamente desilusionado por no haber conseguido conservar la unidad del cristianismo en sus reinos. Su hermano Fernando heredó la corona imperial del Imperio Alemán y su único hijo, Felipe II, heredó el trono de España y las diecisiete provincias neerlandesas.





