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La regente Emma (1890)
Debido al desarrollo económico e industrial, surgió una clase proletaria grande en los Países Bajos. Entre 1870 y 1900, aproximadamente el 70 por ciento de la población activa trabajaba en el sector industrial.
En 1890 muere el rey Guillermo III. Su hija Guillermina es demasiado joven para subir al trono. Su madre Emma asume la regencia. En 1898, Guillermina de dieciocho años de edad es investida reina en Amsterdam. Debido al desarrollo económico e industrial, surgió una clase proletaria grande en los Países Bajos. Aproximadamente el 70 por ciento de la población activa trabajaba en el sector industrial entre 1870 y 1900. Los Países Bajos se beneficiaron del rápido desarrollo industrial en la zona alemana del Ruhr. En parte gracias a ello, Rotterdam pudo convertirse en la principal ciudad portuaria de Europa. La clase proletaria apenas tenía influencia política. Las condiciones sociales en las que ese grupo de la población tenía que vivir eran malas. El fenómeno de la pobreza era cada vez más palpable sobre todo en las ciudades que crecían rápidamente. Aunque la Iglesia y los particulares hacían algo por combatir la pobreza, la indigencia se convirtió cada vez más en un problema social y político. En Amsterdam estalló la “insurrección de las anguilas”, que el Ejército sofocó de forma sangrienta. Reinaba un ambiente revolucionario en los Países Bajos, debido a lo cual el Gobierno de La Haya opt ó por cumplir los requisitos para tener más sufragio. En 1887, se introdujo una reforma constitucional por la cual podían votar los hombres que cumplían con las normas de “idoneidad y bienestar social”. En 1888 hubo elecciones, pasando el n úmero de electores de 100.000 a 300.000 aproximadamente. A raíz de estas elecciones, hubo una mayoría de derechas en el Congreso. También se eligió a Domela Nieuwenhuis como el primer socialista. Se prohibió el trabajo infantil y se reguló el trabajo realizado por jóvenes y mujeres. En 1890 falleció el rey Guillermo III. La princesa Guillermina eran aún demasiado joven para subir al trono. Su madre Emma asumió la regencia. Durante su regencia, Emma, a quien le llamaban la reina madre, hizo mucho por la Casa Real, que había perdido mucho prestigio debido a la actuación del rey Guillermo III. Guillermo III no se había hecho querer por la población neerlandesa debido al poco interés que sentía por las necesidades de sus súbditos. Además, no hací a prácticamente nada por ocultar que tenía amantes y llevaba la vida de un terrateniente en el castillo Het Loo. Su pasatiempo preferido era la caza. La reina Emma hizo visitas oficiales por todo el país con su hija Guillermina, debido a lo cual restableció la popularidad de los Oranges entre el pueblo llano. También se aprovechó el cumpleaños de Guillermina para organizar una fiesta popular. Actualmente, ese “día de la reina” se sigue celebrando masiva y efusivamente en todos los Países Bajos. El 6 de septiembre de 1898 Guillermina de dieciocho años fue investida en la iglesia Nieuwe Kerk de Amsterdam. En 1901 se casó con el duque Enrique de Mecklemburgo-Schwerin. De ese matrimonio nació la princesa Juliana. Durante los cincuenta años que reinó Guillermina, se produjeron grandes cambios en los Paí ses Bajos. Consiguió una gran popularidad entre el pueblo neerlandés sobre todo por su enorme fuerza de voluntad y su perseverancia durante la Segunda Guerra Mundial.
Reforma constitucional (1848)
De nuevo, los sentimientos revolucionarios crearon mucha intranquilidad en toda Europa. También en los Países Bajos. El rey Guillermo II se dejó llevar por las ideas liberales y da su consentimiento a una modificación profunda de la Constitución.
Thorbecke redactó la nueva Constitución en la que el rey obtenía la inviolabilidad y los ministros eran responsables. En 1840 urgía una reforma constitucional debido a la separación de Bélgica. Algunos liberales, entre quienes figuraban Thorbecke y Donker Curtius, quisieron aprovechar esta ocasión para poner en marcha reformas transcendentales. Pero Guillermo II, que subió al trono el 7 de octubre de 1840, se negó a ello. Estas reformas pretendían sobre todo que el Congreso tuviese una mayor influencia en la administración del país. Los ministros sólo debían rendir cuentas al rey, con lo cual el rey seguía ostentando todo el poder. Los reformistas querían introducir la responsabilidad ministerial, en virtud de la cual los ministros deberían rendir cuentas al Congreso “elegido”. Además de esta exigencia, tampoco se aprobó que la política de gobierno tuviese un carácter público ni que las elecciones fuesen directas. Entretanto, estallaron revoluciones en ciudades alemanas, en Austria y en Francia con el objetivo de implantar un sistema político liberal. En Francia se destronó al rey ciudadano Luis Felipe durante la Revolución de Febrero. En Austria se reprimió con mucha violencia la “Revolución de Marzo”. En Alemania, Federico Guillermo IV de Prusia hizo concesiones, pero se volvió a disolver la Asamblea Nacional cuando no se quisieron satisfacer los deseos del rey. También se produjeron disturbios en La Haya y en Amsterdam. Por miedo a que se difundiera más la agitación, Guillermo II dio su consentimiento para que se modificara la Constitución. Estaba tan asustado que en una sola noche pasó de conservador a liberal. En 1848 se redactó una nueva Constitución bajo la dirección de Johan Rudolf Thorbecke (1798-1872). Las principales disposiciones eran que el Congreso, los Estados Provinciales y los ayuntamientos se elegían directamente, que los Estados Provinciales elegían el Senado, que todas las reuniones de los cuerpos representativos pasaban a ser públicas y que se introducía la responsabilidad ministerial. Esto implicaba que el rey obtenía la inviolabilidad y que los ministros eran responsables. Además, se introdujo la libertad de enseñanza, la libertad de reunión y de asociación, la libertad de opinión y expresión, la libertad de imprenta y la libertad de religión. La nueva Constitución supuso para los Países Bajos una reforma política total, en virtud de cual la primacía política pasaba a recaer en el Congreso y se estipulaban varios derechos civiles fundamentales. Guillermo III (1817-1890), que pasó a ser rey tras la muerte de su padre en 1849, tuvo varios conflictos con el Congreso. En los momentos en que el Congreso venía con proposiciones de ley que no le gustaban disolvía el Congreso con la esperanza de que el nuevo Congreso estuviese más a su favor. Los liberales, encabezados por Thorbecke, se opusieron totalmente al derecho del rey de disolver el Congreso o de destituir al Gobierno. Finalmente, Guillermo III cedió ante la presión de una gran representación de liberales en el Congreso y aceptó que sólo destituiría a un Gobierno en caso de que éste no contase con el apoyo del Congreso. Los Países Bajos pasaron de ser un país gobernado aristocráticamente con mucho poder personal por parte del rey, a convertirse en un país en el que a partir de entonces el monarca iba a desempeñar un papel secundario en el sistema gubernativo. En 1880 nació la princesa Guillermina. Fue la única hija del segundo matrimonio del rey Guillermo III con la princesa alemana de veinte años Emma de Waldeck-Pyrmont. El príncipe heredero Guillermo, hermanastro de Guillermina, murió en 1879. El otro hermanastro de Guillermina Alejandro murió en 1884, con lo cual Guillermina se convirtió en la sucesora al trono.
La independencia belga (1830)
Los belgas están muy insatisfechos de la reunificación forzada de ambos paí ses y de la colaboración con el rey. Se produjo una revuelta que desembocó en la proclamación de la independencia belga. Nueve años más tarde, Inglaterra y Francia forzaron la separación de Bélgica. Un año más tarde, Guillermo I, muy decepcionado por la separación abdicó del trono. Desde el principio, Bélgica se opuso a la reunificación forzada de ambos paí ses. En 1830, se produjeron los primeros disturbios en Bruselas que desembocaron en una revuelta. Guillermo I envió a su hijo, el príncipe Federico, con un ejército a Bruselas, donde se estaban produciendo enfrentamientos callejeros. Al cabo de tres días, tuvo que retirarse. Poco después, se proclamó la independencia belga. Al principio, se pretendió solucionar las diferencias mediante una separación administrativa o una modificación constitucional. Sin embargo, Guillermo I rechazó todas las condiciones para una separación y en 1831 se dirigió con un ejército a Bruselas. En esa “Campaña Militar de Diez Días” se venció al Ejército belga, pero Guillermo I se tuvo que retirar ante el Ejército francés que había acudido en ayuda de los belgas. Inglaterra y Francia apoyaron a los belgas y exhortaron a Guillermo I a que renunciara a sus aspiraciones. El rey se negó, ante lo cual Inglaterra y Francia impusieron un embargo a los buques neerlandeses y bloquearon los puertos. El 4 de junio de 1831, Leopoldo de Sajonia-Coburgo fue elegido rey de los belgas. En 1831 se celebró la “Conferencia de Londres” entre Inglaterra, Francia y los Países Bajos, en la cual se reguló la separación de Bélgica en 24 artí culos. Se levantó el embargo, pero los dos países mantuvieron sus ejércitos listos para atacar.
Hasta 1838 Guillermo I no aceptó la separación y en 1839 se firmó el tratado final con Bélgica. El nombre Belgae procede de un grupo de tribus celtas que vivieron en esa región en la época de los romanos. El emperador Augusto dio a esa región el nombre de provincia de Bélgica. El nuevo Estado naciente había podido probar brevemente lo que era la independencia durante la Revolución Brabanzona en 1789. Por lo tanto, los grupos que aspiraban a la independencia belga, siguieron en activo durante los nueve a ños que aún duró la unión con los Países Bajos del Norte. Guillermo I estaba muy decepcionado por la separación. Su previsto matrimonio en segundas nupcias con la condesa católica belga Enriqueta de Oultremont de Wé gimont fue objeto de mucha resistencia y crítica, lo cual le llevó a abdicar del trono en 1840. Falleció el 12 de diciembre de 1843.
El rey Guillermo I (1813)
Final del periodo napoleónico. A Guillermo Federico, hijo de Guillermo V, le piden que vuelva a su patria. Dos años más tarde se convierte en rey de los Países Bajos y pasa a ser el rey Guillermo I.
El Norte y el Sur de los Países Bajos se unen para hacer frente a las pretensiones expansionistas francesas. En 1815, durante un congreso en Viena, se decidió crear una serie de Estados fuertes para frenar las pretensiones expansionistas francesas. El nuevo Reino de los Países Bajos, con Guillermo I como rey, se convirtió en uno de esos Estados. Esta reunificación de los Países Bajos del Norte y del Sur no fue bien acogida en todas partes. El Sur (Bélgica), donde había un predominio de los católicos, seguía viendo a los calvinistas del Norte como herejes. Los belgas estaban en contra de la igualdad de las religiones como estaba estipulada en la nueva Constitución de 1814. También se dotó al nuevo Estado de un Parlamento bicameral, al que sin embargo se le dio muy poca competencia en la gestión del país. El rey nombraba a los integrantes del Senado y enseguida se le dio el nombre de “la ménagerie du roi” al Senado. Se elegía el Congreso y estaba formado por la misma cantidad de miembros del Norte que del Sur. Al principio, el Parlamento adoptó una postura sumisa, pero Guillermo I se vio enfrentado cada vez con más frecuencia a una oposición encarnizada, que en parte se debió a la intromisión del rey en la formación de los curas católicos y a la introducción del idioma neerlandés en Flandes. Además, se juntaron las deudas públicas de ambos países. Esta medida se consideró injusta porque la deuda del Norte era mucho mayor. La personalidad de Guillermo I tampoco contribuyó a un buen entendimiento. Guillermo I se consideraba como un déspota ilustrado. En el Norte lo aceptaban, pero en el Sur no. Este carácter le llevó a reinar por Reales Decretos, que no tenían que presentarse ante el Parlamento, lo cual le hizo perder aún más credibilidad. Los logros del rey Guillermo I en beneficio de los Países Bajos se dieron sobre todo en el ámbito económico. Por eso, le llamaron el rey-comerciante. Sus intentos de convertir los Países Bajos del Norte y del Sur en un solo Estado tuvieron su origen en consideraciones de tipo político comercial. Guillermo I se daba cuenta de que el espíritu comercial del Norte y la actividad industrial del Sur se complementaban. Debido a ello, esos intereses aparentemente contradictorios podrían beneficiar tanto a los Países Bajos del Norte como del Sur. De esta manera, Guillermo I esperaba unir los dos Países Bajos. La realidad fue otra. Guillermo I no sólo invirtió mucho en proyectos nuevos, sino también en su propio patrimonio. Exigió al Congreso que el derecho a decidir sobre la hacienda pública recayese en gran parte sobre él. El Parlamento no tenía ni voz ni voto en lo concerniente a las colonias que Inglaterra había devuelto a los Países Bajos. En 1814, Guillermo I fundó el Nederlandse Bank, que empezó a emitir los billetes de banco. En 1818, se creó la Algemene Maatschappij voor Volksvlijt, para evitar la pauperización. En 1824, se formó la Nederlandse Handelsmaatschappij NV como sucesora de la VOC (Compañía de las Indias Orientales), con la cual Guillermo I quiso recuperar la gran participación de los Países Bajos en el comercio mundial. Además, el rey mandó cavar numerosos canales tanto en Bélgica como en los Países Bajos e introdujo el tren de vapor. A pesar de todos los esfuerzos de Guillermo I por introducir los métodos industriales modernos, que se concibieron sobre todo en Bélgica, los Países Bajos siguieron siendo durante mucho tiempo un país de campesinos y artesanos que vivían sumidos en la pobreza. El imperio colonial era importante aunque ya no era de la envergadura del siglo XVII y XVIII. La principal colonia eran las Indias neerlandesas.





