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La abdicación de Guillermina (1948)
Durante los años de la guerra, desde Londres la reina Guillermina pudo ejercer una gran influencia personal en los asuntos de Estado. Incluso después de la guerra llegó a abrigar esperanzas de que se impusiera otro sistema gubernativo en el que aumentaría el poder de la Casa de Orange. La realidad de después de 1945 fue una gran decepción para ella. El 4 de septiembre de 1948 abdicó en favor de su hija Juliana. Fue el día de su cincuenta aniversario como reina de los Países Bajos.Durante los años de la guerra, desde Londres la reina Guillermina pudo ejercer una gran influencia personal en los asuntos de Estado. Desde Inglaterra estuvo muy comprometida con la resistencia y con los planes para la reconstrucción de los Países Bajos después de la guerra. Incluso llegó a abrigar esperanzas de que se impusiera otro sistema gubernativo en el que aumentaría el poder de la Casa de Orange. La realidad tras 1945 fue una gran decepción para ella. Durante los años de la guerra, había sido un ejemplo edificante para sus súbditos y había demostrado mucha fuerza de voluntad, virtud por la que incluso el presidente de Estados Unidos, Roosevelt, sintió mucho respeto. Dio muestra de su decepción en su libro autobiográfico “Eenzaam, maar niet alleen” (Solitaria, pero no sola; 1959). También le amargó la rapidez con la cual las Indias neerlandesas se habían desligado de la madre patria, debido a lo cual el 4 de septiembre de 1948 abdicó en favor de su hija Juliana. Fue el día de su cincuenta aniversario como reina de los Países Bajos. El 6 de septiembre de 1948, Juliana fue investida como la nueva soberana en la iglesia Nieuwe Kerk de Amsterdam. La reina Juliana fue muy querida por el pueblo neerlandés debido a su compromiso social y su carácter bondadoso.
El Katholieke Volkspartij (KVP) y el Partij van de Arbeid (PvdA) dominaron el Gobierno entre 1946 y 1958. Willem Drees (1886-1988) del PvdA estuvo diez años al frente de estos gabinetes. Junto con Carl Paul Romme del KVP, la coalición roja-católica se hizo con una amplia base de apoyo, con la cual se dio forma a la reconstrucción y a un nuevo sistema social. Sobre todo la previsión de vejez, precursora de la Ley General de Vejez, le granjeó a Drees una popularidad sin precedentes. El pueblo neerlandés le llamaba con cariño “papaíto Drees”.
Para que se llevara a cabo satisfactoriamente la reconstrucción, se pidió a los patrones y a los empleados que mantuvieran la armonía necesaria para asegurar la recuperación económica. Esta armonía se consiguió mediante consultas estructuradas celebradas en la fundación Stichting van de Arbeid, fundada en 1945 y en la que colaboraban patronales y sindicatos. El Gobierno se encargó de implantar una política de salarios y precios estricta. En 1950 se estableció la Ley sobre Organizaciones Empresariales de Derecho Público. Así, se reguló la formación de corporaciones de productos y de empresas de las que se debían hacer miembros todos los profesionales. Estas corporaciones pueden dictar ordenanzas vinculantes. Además, se creó el Sociaal Economische Raad (SER, Consejo Econó mico y Social). El SER funciona como eslabón entre el Gobierno y las empresas, y está constituido de la siguiente manera: una tercera parte por representantes de las empresas, una tercera parte por representantes sindicales y una tercera parte por miembros nombrados por su pericia. Por sus consejos, el SER ha ido adquiriendo un papel importante en la política socioeconómica del Gobierno neerlandés.
Los Países Bajos recibieron más de mil millones de dólares de apoyo econó mico a través del plan norteamericano Marshall. Esta ayuda se utilizó de forma eficiente para restablecer la productividad. Además, cuando en Alemania del Oeste, el principal socio comercial de los Países Bajos, se produjo el ” Wirtschaftswunder” (milagro económico), también los Países Bajos se beneficiaron.
La división ideológica de la sociedad (1946)
Después de la guerra, una parte de la élite política de los Países Bajos quería hacer desaparecer la división ideológica de la sociedad y la política. La formación de un gran partido popular progresista de base cristianosocial no tuvo éxito.
En las elecciones de 1948, los electores son fieles a los antiguos partidos y vuelve a producirse la división ideológica de la sociedad. Hasta 1958, los Países Bajos siguen estando gobernados por coaliciones de católicos e izquierdas. Guillermo Drees Los Países Bajos se encontraban sumidos en una situación económica y financiera deplorable tras la Segunda Guerra Mundial. Los daños materiales llegaron a alcanzar un importe de entre los 10.000 y los 15.000 millones de florines. Aproximadamente una tercera parte de la industria había quedado destruida, un 60 por ciento de los medios de transporte no funcionaba y muchas casas estaban inhabitables. Se empezó a vigilar estrictamente la distribución de las mercancías y la evolución de los salarios y de los precios. En 1948, el plan Marshall, el programa de ayuda económica norteamericano, supuso el comienzo de la recuperación. A pesar de los problemas, existía una gran unanimidad entre la población y un gran idealismo. Dentro de la resistencia ya se habían fraguado planes durante la ocupación para formar un movimiento nacional al finalizar la guerra. La solidaridad debía reemplazar la mentalidad cerrada y la división ideológica de la sociedad. La reina Guillermina también se sentía muy comprometida con la reforma social. Poco después de la liberación se fundó el Nederlandse Volksbeweging (NVB, Movimiento Popular Neerlandés) para materializar esta reforma. Sobre todo debía desaparecer la separación entre partidos socialistas y confesionales. El NVB, junto con el SDAP y algunos demócratas liberales y democristianos, fundaron en 1946 el Partij van de Arbeid (PvdA, Partido Laboral). Este partido iba a reemplazar a los grupos de antes de la guerra. Sin embargo, ya en 1948 se produjo la escisión de un grupo que consideraba que el PvdA era demasiado de izquierdas. El grupo escindido fundó el Volkspartij voor Vrijheid en Democratie (VVD, Partido Popular para la Libertad y la Democracia). Los católicos también crearon un nuevo partido, el Katholieke Volkspartij (KVP, el Partido Popular Católico). Sin embargo, las primeras elecciones celebradas tras la guerra en 1948 supusieron un duro golpe para los reformistas. Los votantes siguieron siendo fieles a los antiguos partidos y el PvdA incluso consiguió menos escaños que los partidos a partir de los cuales había sido formado. Los Países Bajos siguieron fieles a la división ideológica de la sociedad. Esto no sólo supuso que los partidos políticos siguieron operando en base a unas marcadas líneas divisorias liberales, cristianas y socialistas, sino también que toda la vida social y cultural siguió girando en torno a esta división idiológica. Las organizaciones públicas de radiodifusión, las escuelas, las asociaciones, los sindicatos, los periódicos y las revistas se modelaron estrictamente en función de las distintas ideologías. Así, por ejemplo, el KVP tenía a su disposición la organización pú blica de radiodifusión KRO y el diario Volkskrant. El PvdA tenía la organizació n pública de radiodifusión VARA y el diario Het Parool como portavoz de sus ideas. Todos los Países Bajos se dividieron de nuevo en función de líneas ideol ógicas de carácter político y religioso, al igual que había ocurrido antes de la guerra. Cualquier mezcla era incuestionable. Los católicos se casaban con cató licos, los protestantes con protestantes. Los hijos eran socios de asociaciones e iban a escuelas que tenían la misma ideología que sus padres. Esta división ideológica de la sociedad no dejaría de existir hasta medio siglo después.
La Segunda Guerra Mundial (1940 – 1945)
Los Países Bajos son invadidos por Alemania. La reina y el gobierno huyeron a Inglaterra. Más de un 75 por ciento de la población judía de los Países Bajos fue llevada a campos de concentración y asesinada. En 1944 fue liberado el sur de los Países Bajos.
El norte permaneció hasta 1945 en manos alemanas. Durante este “Invierno del Hambre” murieron de hambre miles de personas. Durante el periodo comprendido entre las dos guerras mundiales, la mala situación económica formó un caldo de cultivo perfecto para todo tipo de partidos políticos extremos. Uno de estos partidos fue el Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores, dirigido por Adolfo Hitler. En 1931, el ingeniero hidráulico Anton Adrian Mussert fundó el Nationaal Socialistische Beweging (NSB, Movimiento Nacionalsocialista) en los Países Bajos. Al principio, el nacionalsocialismo no estaba tan representado en este partido, al contrario que partidos como Algemene Fascistenbond (Federación General de Fascistas) y Dietse Nationaal-Solidaristen, que se enfocaron mucho en su ejemplo alemán, aunque no desempeñaron ningún papel relevante. En 1935 fue la única vez que el NSB consiguió una gran victoria. Este partido perdió popularidad al tomar un rumbo cada vez más manifiestamente antisemita. Mientras tanto, Hitler ya se había hecho definitivamente con el poder en Alemania. En parte por culpa del socialista revolucionario neerlandés Marinus van der Lubbe, que incendió el Reichstag en señal de protesta contra el fascismo, Hitler había conseguido convencer al Parlamento que sólo él podía dirigir al pueblo alemán. Impuso una dictadura mediante leyes de excepción. Van der Lubbe fue ejecutado por ser comunista. En los Países Bajos se volvió a seguir una política de neutralidad bajo el mando de Hendrikus Colijn, dirigente del Anti-Revolutionaire Partij (ARP, Partido Antirrevolucionario) y del Gobierno de la época. De esta manera, los Países Bajos contaban con poder mantenerse al margen de una posible guerra. Esa guerra empezó con la invasión de Polonia por parte de las tropas alemanas el 1 de septiembre de 1939. En los Países Bajos se proclamó la movilización general. A pesar de todas las promesas alemanas de respetar la neutralidad neerlandesa, el 10 de mayo de 1940 las tropas alemanas invadieron los Países Bajos sin lanzar un ultimátum ni una declaración de guerra. Tropas paracaidistas alemanas fueron lanzadas en los alrededores de La Haya con la intención de hacer prisioneros a los miembros del Gobierno y a la familia real. Gracias a una oposición enconada del Ejército, los alemanes no consiguieron su objetivo y el Gobierno y la familia real pudieron huir a Inglaterra el 13 de mayo de 1940. El Ejército neerlandés consiguió defenderse hasta el 15 de mayo con armas y material muy anticuados, pero tuvo que capitular tras el bombardeo de Rotterdam. La capitulación sólo afectaba al territorio neerlandés. El Gobierno administraba las colonias desde Londres. El 8 de diciembre de 1941 los Países Bajos declararon la guerra a Japón, que había invadido las Indias neerlandesas. La ocupación alemana fue relativamente tolerante los primeros meses. Al contrario que en otros países, a los Países Bajos (al igual que a Noruega) se les asignó una administración civil. Los alemanes consideraban a los holandeses un pueblo hermano, que tenía cierta vinculación ideológica con Alemania. Como la nacificación planificada no se produjo con la suficiente rapidez, cambió el car ácter de la ocupación. Se disolvieron los partidos políticos y se adoptaron medidas antijudías. Sobre todo en Amsterdam, estos sucesos desembocaron en disturbios, en el curso de los cuales hubo un muerto en el bando alemán.
La consecuencia fue una redada en la que se detuvo a trescientos judíos que fueron transportados a un campo de concentración. A raíz de estos acontecimientos se produjo una huelga ferroviaria que fue sofocada al cabo de dos días con un gran despliegue militar. Fue la única protesta en Europa contra la persecución de los judíos durante la guerra. Más de cien mil judíos, lo cual suponía más del 75 por ciento de la población judía neerlandesa, fallecieron en campos de concentración alemanes en el transcurso de la guerra. Muchos judíos intentaron evitar las persecuciones escondiéndose. Entre dichos judíos se encontraba la familia Frank. Ana Frank, una muchacha de trece años, escribió un diario sobre ese periodo que se hizo famoso en el mundo entero: “El diario de Ana Frank”. El 6 de junio de 1944 los aliados desembarcaron en Normandía. En septiembre, las tropas habían avanzado hasta Bélgica y fue liberado el sur de los Países Bajos. Cerca de Arnhem se llevó a cabo una gran operación de desembarco aéreo de tropas con el fin de cruzar los grandes ríos de una vez en dirección a Alemania. Ese intento fracasó, con lo cual las provincias del norte y del oeste tuvieron que pasar un invierno difícil. Miles de personas murieron a causa de la desnutrición y del frío durante este “Invierno del Hambre”. No fue hasta la primavera de 1945 que los Países Bajos fueron totalmente liberados. El 5 de mayo de 1945 el general Blaskowitz firmó la capitulación en presencia del general canadiense Foulkes y el príncipe Bernhard. El 6 de junio de 1944 los aliados desembarcaron en Normandía. En septiembre, las tropas habían avanzado hasta Bélgica y fue liberado el sur de los Países Bajos. Cerca de Arnhem se llevó a cabo una gran operación de desembarco aéreo de tropas británico-canadienses con el fin de cruzar de una sola vez los grandes ríos en dirección a Alemania. Ese intento fracasó, y las provincias del norte y del oeste tuvieron que pasar un invierno difícil. Miles de personas murieron a causa de la desnutrición y del frío durante este “Invierno del Hambre”. Los Países Bajos no fueron totalmente liberados hasta la primavera de 1945. El 5 de mayo de 1945, el general Blaskowitz firmó la capitulación en presencia del general canadiense Foulkes y el príncipe Bernhard. Todos los años se celebra en los Países Bajos la liberación. El día anterior se recuerda oficialmente a las víctimas de la guerra; entre otras conmemoraciones, Su Majestad la Reina Beatrix coloca unas coronas de flores en el monumento nacional del Dam en Ámsterdam.
La Primera Guerra Mundial (1914 – 1918)
Durante la Primera Guerra Mundial, los Países Bajos adoptaron una postura de neutralidad. Los alemanes esperaban poder seguir el comercio con el resto del mundo a través de los Países Bajos. Las intentonas inglesas para impedir esto provocaron graves problemas económicos.
Esto no quita que los Países Bajos, en comparación con los países beligerantes, salieron bastante bien parados. A principios del siglo XX el optimismo reinaba en Europa a causa del progreso económico y social. El materialismo florecía y se aspiraba a cifras de ventas m ás altas, a más mercados y a más ganancias. Los periódicos publicaban cifras regocijantes sobre una producción cada vez más alta de carbón y de acero, de barcos cada vez mayores, un mayor crecimiento demográfico y ejércitos más grandes. Las nuevas técnicas que habían surgido a raíz de la revolución industrial también se aplicaron a sistemas armamentísticos nuevos y cada vez mejores. Cuando Austria, como aliado de Alemania, declaró la guerra a Serbia el 28 de julio de 1914 con motivo del asesinato del heredero de la corona austríaca, Francisco Fernando, y de su esposa en Sarajevo, nadie sospechó cuáles serían las consecuencias. Las estrategias militares anticuadas, ejecutadas con armas modernas resultaron catastróficas para los soldados en esta primera guerra mundial de la historia. La “Gran Guerra”, como la llamaban en aquella época, se cobró 10 millones de muertos y 20 millones de hombres mutilados para siempre. Inglaterra, Alemania, Francia y Rusia perdieron en pocos años una gran parte de su población masculina. Al estallar la guerra, el Gobierno neerlandés hizo hincapié una vez más en su neutralidad y se proclamó la movilización general en caso de que Alemania no se atuviese a los acuerdos. Cuando Alemania invadió Bélgica, país neutral, el 4 de agosto de 1914, se produjo una gran agitación en los Países Bajos. La vida social se desintegró en los Países Bajos en el plazo de tan sólo unos días. Se empezó a hacer acopio de ciertos productos, la gente sacó su dinero del banco, las empresas redujeron su producción y se despidió masivamente al personal. Al mismo tiempo, llegaban a los Países Bajos miles de refugiados belgas. A pesar del pánico, el Gobierno consiguió calmar los ánimos. Sobre todo el ministro de Agricultura, Comercio e Industria, Willem Treub, consiguió evitar lo peor adoptando una serie de medidas económicas. En una declaración del Gobierno pronunciada ante el Congreso, se hizo un llamamiento para zanjar las diferencias políticas, lo que fue denominado “Paz de Dios”. El partido socialista SDAP, encabezado por P.J. Troelstra, también decidió apoyar al Gobierno. Los Países Bajos pudieron mantener su neutralidad en parte gracias a las ventajas que sacaban de dicha condición las partes beligerantes. Inglaterra no quería tropas alemanas en el Mar del Norte y Alemania se beneficiaba del tránsito de mercancías a través de los Países Bajos. Sin embargo, ambas partes ejercieron mucha presión sobre los Países Bajos durante la guerra para que renunciasen a la neutralidad. Por consiguiente, la diplomacia neerlandesa actuó al máximo para convenir acuerdos con los distintos países a fin de mantener a los Países Bajos al margen de la guerra. A pesar de la proximidad de la guerra, en 1917 el Gobierno consiguió llevar a cabo una modificación de la Constitución, en la que se cumplían importantes exigencias tanto de la izquierda como de la derecha. La izquierda consiguió el sufragio universal para los hombres y la derecha la equiparación de la enseñ anza pública y privada. Otras disposiciones importantes fueron la introducción del voto obligatorio y la representación proporcional en las elecciones, con lo cual se puso fin al sistema electoral basado en el reparto en distritos, que hab ía provocado muchas segundas votaciones en elecciones anteriores. En las elecciones de 1918 se produjo un cambio radical debido al nuevo sistema electoral. Los principales perdedores fueron los liberales, los ganadores los partidos cristianos. Aunque los socialistas del SDAP ganaron esca ños, les había decepcionado el proletariado, porque no había conseguido una revolución socialista a través de las urnas. El Rooms-Katholieke Staatspartij (Partido Estatal Católico Romano) fue el gran ganador. Junto con los demás partidos cristianos, iba a dominar la política neerlandesa durante casi medio siglo.





