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Reforma constitucional (1848)
De nuevo, los sentimientos revolucionarios crearon mucha intranquilidad en toda Europa. También en los Países Bajos. El rey Guillermo II se dejó llevar por las ideas liberales y da su consentimiento a una modificación profunda de la Constitución.
Thorbecke redactó la nueva Constitución en la que el rey obtenía la inviolabilidad y los ministros eran responsables. En 1840 urgía una reforma constitucional debido a la separación de Bélgica. Algunos liberales, entre quienes figuraban Thorbecke y Donker Curtius, quisieron aprovechar esta ocasión para poner en marcha reformas transcendentales. Pero Guillermo II, que subió al trono el 7 de octubre de 1840, se negó a ello. Estas reformas pretendían sobre todo que el Congreso tuviese una mayor influencia en la administración del país. Los ministros sólo debían rendir cuentas al rey, con lo cual el rey seguía ostentando todo el poder. Los reformistas querían introducir la responsabilidad ministerial, en virtud de la cual los ministros deberían rendir cuentas al Congreso “elegido”. Además de esta exigencia, tampoco se aprobó que la política de gobierno tuviese un carácter público ni que las elecciones fuesen directas. Entretanto, estallaron revoluciones en ciudades alemanas, en Austria y en Francia con el objetivo de implantar un sistema político liberal. En Francia se destronó al rey ciudadano Luis Felipe durante la Revolución de Febrero. En Austria se reprimió con mucha violencia la “Revolución de Marzo”. En Alemania, Federico Guillermo IV de Prusia hizo concesiones, pero se volvió a disolver la Asamblea Nacional cuando no se quisieron satisfacer los deseos del rey. También se produjeron disturbios en La Haya y en Amsterdam. Por miedo a que se difundiera más la agitación, Guillermo II dio su consentimiento para que se modificara la Constitución. Estaba tan asustado que en una sola noche pasó de conservador a liberal. En 1848 se redactó una nueva Constitución bajo la dirección de Johan Rudolf Thorbecke (1798-1872). Las principales disposiciones eran que el Congreso, los Estados Provinciales y los ayuntamientos se elegían directamente, que los Estados Provinciales elegían el Senado, que todas las reuniones de los cuerpos representativos pasaban a ser públicas y que se introducía la responsabilidad ministerial. Esto implicaba que el rey obtenía la inviolabilidad y que los ministros eran responsables. Además, se introdujo la libertad de enseñanza, la libertad de reunión y de asociación, la libertad de opinión y expresión, la libertad de imprenta y la libertad de religión. La nueva Constitución supuso para los Países Bajos una reforma política total, en virtud de cual la primacía política pasaba a recaer en el Congreso y se estipulaban varios derechos civiles fundamentales. Guillermo III (1817-1890), que pasó a ser rey tras la muerte de su padre en 1849, tuvo varios conflictos con el Congreso. En los momentos en que el Congreso venía con proposiciones de ley que no le gustaban disolvía el Congreso con la esperanza de que el nuevo Congreso estuviese más a su favor. Los liberales, encabezados por Thorbecke, se opusieron totalmente al derecho del rey de disolver el Congreso o de destituir al Gobierno. Finalmente, Guillermo III cedió ante la presión de una gran representación de liberales en el Congreso y aceptó que sólo destituiría a un Gobierno en caso de que éste no contase con el apoyo del Congreso. Los Países Bajos pasaron de ser un país gobernado aristocráticamente con mucho poder personal por parte del rey, a convertirse en un país en el que a partir de entonces el monarca iba a desempeñar un papel secundario en el sistema gubernativo. En 1880 nació la princesa Guillermina. Fue la única hija del segundo matrimonio del rey Guillermo III con la princesa alemana de veinte años Emma de Waldeck-Pyrmont. El príncipe heredero Guillermo, hermanastro de Guillermina, murió en 1879. El otro hermanastro de Guillermina Alejandro murió en 1884, con lo cual Guillermina se convirtió en la sucesora al trono.
La independencia belga (1830)
Los belgas están muy insatisfechos de la reunificación forzada de ambos paí ses y de la colaboración con el rey. Se produjo una revuelta que desembocó en la proclamación de la independencia belga. Nueve años más tarde, Inglaterra y Francia forzaron la separación de Bélgica. Un año más tarde, Guillermo I, muy decepcionado por la separación abdicó del trono. Desde el principio, Bélgica se opuso a la reunificación forzada de ambos paí ses. En 1830, se produjeron los primeros disturbios en Bruselas que desembocaron en una revuelta. Guillermo I envió a su hijo, el príncipe Federico, con un ejército a Bruselas, donde se estaban produciendo enfrentamientos callejeros. Al cabo de tres días, tuvo que retirarse. Poco después, se proclamó la independencia belga. Al principio, se pretendió solucionar las diferencias mediante una separación administrativa o una modificación constitucional. Sin embargo, Guillermo I rechazó todas las condiciones para una separación y en 1831 se dirigió con un ejército a Bruselas. En esa “Campaña Militar de Diez Días” se venció al Ejército belga, pero Guillermo I se tuvo que retirar ante el Ejército francés que había acudido en ayuda de los belgas. Inglaterra y Francia apoyaron a los belgas y exhortaron a Guillermo I a que renunciara a sus aspiraciones. El rey se negó, ante lo cual Inglaterra y Francia impusieron un embargo a los buques neerlandeses y bloquearon los puertos. El 4 de junio de 1831, Leopoldo de Sajonia-Coburgo fue elegido rey de los belgas. En 1831 se celebró la “Conferencia de Londres” entre Inglaterra, Francia y los Países Bajos, en la cual se reguló la separación de Bélgica en 24 artí culos. Se levantó el embargo, pero los dos países mantuvieron sus ejércitos listos para atacar.
Hasta 1838 Guillermo I no aceptó la separación y en 1839 se firmó el tratado final con Bélgica. El nombre Belgae procede de un grupo de tribus celtas que vivieron en esa región en la época de los romanos. El emperador Augusto dio a esa región el nombre de provincia de Bélgica. El nuevo Estado naciente había podido probar brevemente lo que era la independencia durante la Revolución Brabanzona en 1789. Por lo tanto, los grupos que aspiraban a la independencia belga, siguieron en activo durante los nueve a ños que aún duró la unión con los Países Bajos del Norte. Guillermo I estaba muy decepcionado por la separación. Su previsto matrimonio en segundas nupcias con la condesa católica belga Enriqueta de Oultremont de Wé gimont fue objeto de mucha resistencia y crítica, lo cual le llevó a abdicar del trono en 1840. Falleció el 12 de diciembre de 1843.
La época napoleónica (1806 – 1810)
Luis Napoleón, hermano de Napoleón, se convierte en rey del Reino de Holanda y adopta frente a su hermano una postura independiente en el gobierno del reino. Sin embargo, en 1810, Napoleón anexionó a Francia el reino de Holanda. En 1804 Napoleón Bonaparte consiguió hacerse con todo el poder en Francia y se coronó emperador. En París negoció con Rutger Jan Schimmelpenninck, legado de la República, la institución de un régimen de gobierno unipersonal. Los electores neerlandeses aprobaron esta propuesta y Schimmelpenninck fue nombrado consejero pensionario. Así, Napoleón podía ejercer más control sobre la Repú blica y contar plenamente con su apoyo en la lucha contra Inglaterra. En el corto periodo en que Schimmelpenninck ejerció el cargo de consejero pensionario llevó a cabo importantes reformas. Centralizó las finanzas de la administración pública y los impuestos, estableció la regulación legal del ejercicio de la medicina, normalizó la ortografía neerlandesa e introdujo una ley educativa. Napoleón pretendía destruir a Inglaterra mediante el denominado “Sistema Continental”, que consistía en un embargo comercial por el que se prohibía a los aliados de Francia y a los países neutrales todo comercio por mar con los ingleses. En respuesta, Inglaterra bloqueó los puertos europeos. Entonces surgi ó una intensa actividad de contrabando en las costas neerlandesas. Napoleón consideró por ello necesario intervenir más directamente en la República; oblig ó a dimitir a Schimmelpenninck y nombró en 1806 a su hermano Luis Napoleón (1778-1846) rey de los Países Bajos. La República se convirtió a partir de entonces en el Reino de Holanda. Luis Napoleón adoptó frente a su hermano una postura independiente en el gobierno del reino. Intentó comprender la mentalidad de sus súbditos y se esforzó por defender sus intereses. Así, por ejemplo, hizo la vista gorda al comercio de contrabando que tenía lugar en las costas neerlandesas. También creó el Real Instituto de Ciencias, Letras y Bellas Artes y sentó las bases de lo que posteriormente sería el Rijksmuseum de Amsterdam. A causa de la escasa colaboración de su hermano en el bloqueo económico de Inglaterra, en 1810 Napoleón anexionó a Francia los Países Bajos del sur. Algunos meses después, Luis Napoleón abdicó y desde ese momento todo el reino de Holanda pasó a formar parte de Francia. Entonces se implantaron en los Países Bajos las leyes francesas, introduciéndose el registro civil y el servicio militar. Cuando en 1812 Napoleón comenzó la campaña militar en Rusia, participaban en ella 15.000 soldados neerlandeses, de los cuales sólo unas centenas regresaron a su país. En 1813 Napoleón fue derrotado en la batalla de Leipzig. Las tropas francesas empezaron a retirarse de los Países Bajos y en Amsterdam se desencadenaron disturbios callejeros en los que se oía el grito de “Arriba Orange”. Van Hogendorp y el conde Van der Duyn van Maasdam, regentes partidarios de la casa Orange, tomaron el poder, haciéndose cargo del gobierno del país hasta que regresara el príncipe heredero Guillermo Federico, hijo de Guillermo V. El 30 de noviembre de 1813, Guillermo Federico desembarcó en Scheveningen. Aceptó la soberanía y prometió respetar la constitución. En 1815 Guillermo Federico, que había adoptado el nombre de Guillermo I, se proclamó rey de los Países Bajos
El movimiento de los Patriotas (1781)
En Francia habían hecho aparición las ideas de la Ilustración bajo influencia de escritores como Russeau y Voltaire. También en los Países Bajos surgió un movimiento (los Patriotas) que querían modernizar y democratizar la carcomida república. Esto provocó enfrentamientos entre los Patriotas y los partidarios de los Orange. En Norteamérica estalló la guerra de la independencia contra Inglaterra. En los Países Bajos existía mucha simpatía por la lucha independentista norteamericana, entre otras razones porque los norteamericanos se inspiraban en la sublevación neerlandesa del siglo XVI contra los españoles, mostrando especial interés en las ideas expuestas por Guillermo de Orange en su Apología, donde sostenía que era legítimo destituir a un soberano en determinadas circunstancias. En 1776 se presentó en aguas de las Antillas Neerlandesas un navío de los rebeldes norteamericanos, el Adrea Doria, y el gobernador de la Isla de San Eustaquio ordenó disparar salvas en señal de saludo. De este modo, la República se convirtió en el primer país del mundo que reconocía de hecho la independencia de los Estados Unidos. Guillermo V, por el hecho de simpatizar con la causa inglesa, se vio en una situación de aislamiento. Además, se oponía absolutamente a reformar el sistema de gobierno, tal como pedían los patriotas democráticos. En 1780 estalló la Cuarta Guerra Inglesa a raíz de las negociaciones entabladas entre Amsterdam y los rebeldes norteamericanos para establecer un futuro acuerdo comercial. La flota de la República se encontraba en un estado deplorable, con clara desventaja frente a los ingleses. Muchos barcos mercantes fueron apresados por los ingleses o tuvieron que desviarse de la ruta, con lo cual el comercio sufrió graves daños. Los reveses políticos y económicos hicieron que se desencadenaran disturbios populares. Por otra parte, las ideas de la Ilustración habían hecho su aparición en la República. Estas implicaban una fe optimista en el hombre y especialmente en la razón humana, y favorecieron el surgimiento de un movimiento democrático entre los ciudadanos instruidos. Los regentes, procedentes de las familias de comerciantes, constituían una clase cerrada que se repartía los puestos políticos más importantes. La oposición entre los orangistas, acérrimos partidarios del protestantismo ortodoxo, y los nuevos patriotas se agudizó. Un patriota de origen noble, llamado Joan Derk van der Capellen tot den Poll, escribió y publicó un panfleto titulado “Al pueblo de los Países Bajos”, en el que exponía el programa del partido de los patriotas y culpaba a los Orange de ser los causantes de todos los males; en el panfleto se hacía además un llamamiento a la población para modernizar y democratizar la carcomida república. En los años siguientes se produjeron una serie de enfrentamientos entre los patriotas y los partidarios de los Orange, amenazando una guerra civil. En 1785 Guillermo V huyó de La Haya a causa de las amenazas de los cuerpos de milicias formados por los patriotas y se estableció en Nimega. En 1787, el rey de Prusia, que era hermano de la princesa Wilhelmina, mujer de Guillermo V, envió tropas a la República para restablecer el orden. Muchos patriotas se refugiaron entonces en Francia. En 1789 estalló la revolución francesa. En Brabante, que se encontraba en la parte gobernada por los austríacos, también había un fuerte enfrentamiento entre dos partidos: los Estatistas, conservadores, y los partidarios de Vonck, demó cratas. Se produjo un alzamiento y finalmente esta zona fue ocupada y anexionada por Francia, en 1789. En el norte, Guillermo V fue restablecido en su puesto de estatúder y se estableció en el palacio de El Loo, cerca de Apeldoorn.



