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La destrucción de imágenes (1566)

Written by admin on March 31st, 2009. Posted in Historia de Los Paises Bajos

Los nobles piden a la gobernadora Margaretha van Parma que cese la persecuci ón de herejes. Ambiente de sublevación en las provincias. Se desencadena una oleada de violencia contra iglesias e imágenes religiosas. Felipe II envía al Duque de Alba para que ponga orden a la situación.

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En 1565, tuvieron lugar en Spa una serie de deliberaciones entre los nobles y los representantes de los consejos de iglesia calvinistas, durante las cuales se concretaron planes de acción en contra de la represión que sufría el calvinismo. En 1566 decidieron presentar a la gobernadora una súplica en la que se le instaba a cesar la persecución de quienes tenían otras convicciones religiosas. Uno de los consejeros de Margarita de Parma, comentando con sorna la acción de los nobles, dijo: “No son más que unos mendigos (‘gueux’)”. Los partidarios de la sublevación adoptaron este nombre como distintivo de la resistencia y esa es la razón por la que llevaban, a modo de símbolo, una cadena colgada al cuello con la escudilla típica de los mendigos. Los “mendigos” llegarían a ser uno de los más temidos adversarios de Felipe II en el mar. En 1566, a causa del desequilibrio de la sociedad producido por las persecuciones de herejes y de la subida de los precios de los cereales, se produjo en los Países Bajos una situación revolucionaria. Los nobles enviaron a Margarita de Parma una segunda suplicatoria en la que pedían una total libertad religiosa y proponían que Egmont, Hoorne y Guillermo de Orange se hicieran cargo del gobierno de los Paí ses Bajos. En agosto de aquel mismo año se desencadenó una oleada de violencia contra iglesias e imágenes religiosas: más de 400 iglesias católicas y conventos fueron saqueados y destruidos. A raíz de tales acontecimientos, Margarita de Parma exigió a todos los nobles un nuevo juramento de fidelidad al rey. Guillermo de Orange, Hoorne, Hoogstraten y Brederode se negaron a prestar el juramento. Incluso enviaron una tercera carta suplicatoria en la que volvían a pedir la libertad absoluta de religión; pero, además, esta vez amenazaban con una sublevación en caso de que las súplicas fueran desoídas. El 13 de marzo de 1567 se produjo un enfrentamiento entre las tropas de Margarita de Parma y las de los calvinistas. Estos fueron derrotados, quedando aniquiladas sus tropas en las inmediaciones de Amberes. A raíz de aquellos acontecimientos, se adoptaron una serie de medidas extremamente severas contra los calvinistas. Guillermo de Orange, Brederode y miles de otros huyeron al extranjero. Felipe II envió al duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, a los Países Bajos al mando de un gran ejército. El duque de Alba fue nombrado gobernador y Margarita de Parma dimitió. Con la llegada del duque de Alba, se inició en los Países Bajos un nuevo periodo de gran agitación. A Alba se le había encomendado la tarea de castigar con su ejército a los rebeldes y extirpar de raíz la herejía. A este fin, creó el Tribunal de Tumultos, facultado para enjuiciar y condenar a cualquier persona, haciendo caso omiso de clases sociales y rangos. Pronto el pueblo empezó a designar a este tribunal con el nombre de “Tribunal de la Sangre”, a causa de las numerosas ejecuciones que ordenó.

Carlos V (1515-1555)

Written by admin on March 31st, 2009. Posted in Historia de Los Paises Bajos

Carlos V asumió la soberanía de los Países Bajos y fortaleció considerablemente su influencia. Sometió a su autoridad a las diecisiete provincias y llevó a cabo una política centralista que creó cada vez más descontento.

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En 1492, las provincias de Flandes, Artois, Brabante , Limburgo, Namur, Luxemburgo, Henao, Holanda y Zelanda, habían reconocido a Felipe el Hermoso como legítimo soberano. Güeldres y Zutphen, en cambio, quedaron bajo la soberanía de Carlos de Egmont. Las provincias de Lieja, Utrecht, Frisia y Groninga conservaron su independencia. Carlos de Egmont y Felipe el Hermoso se habían disputado denodadamente el dominio de las provincias aún autónomas. El hijo de Felipe el Hermoso, Carlos V, que alcanzó la mayoría de edad en 1515, consiguió someter a su autoridad – con excepción de Lieja – a todas las provincias, llegá ndose a crear así en el siglo XVI cierto grado de cohesión en los Países Bajos. En 1517, Carlos V partió para España a fin de suceder a su abuelo materno Fernando, y se estableció allí durante el resto de su reinado, volviendo sólo ocasionalmente a los Países Bajos por periodos de mayor o menor duración. Margarita de Saboya fue nombrada de nuevo regente de los Países Bajos. En 1519, Carlos V sucedió a su abuelo Maximiliano y se convirtió en Emperador de Alemania. De este modo, llegó a ser soberano sobre un inmenso imperio, al que pertenecían, entre otros, los territorios del Nuevo Mundo conquistados por los españoles. Carlos V llevó a cabo una política eminentemente centralista. Hizo caso omiso del “Gran Privilegio”, que había sido instaurado por su abuela y que concedía a las provincias amplia libertad política. En 1531 reformó el gobierno central y, al morir Margarita de Saboya, nombró a su hermana María de Hungría regente de los Países Bajos. El Gran Consejo fue desmembrado en tres consejos separados: El Consejo de Finanzas, el Consejo Secreto y el Consejo de Estado. Este último estaba integrado por funcionarios y nobles de la alta nobleza, y su tarea consistía en asesorar a la regente sobre todo tipo de cuestiones. Además, Carlos V nombró en cada provincia un estatúder, que gobernaba en su nombre. María se reunía casi diariamente con algunas personas de su confianza y en estas reuniones por regla general no participaban los nobles, lo cual creó mucho descontento por parte de éstos. Durante el gobierno de Carlos V tuvieron lugar importantes acontecimientos en materia de religión. En 1517 el monje agustino alemán Martín Lutero fijó a la puerta de la iglesia de Wittenberg sus 95 tesis, expresando el descontento que reinaba contra la Iglesia Católica. Su protesta se dirigía especialmente contra el lucrativo comercio en indulgencias, que servían para obtener perdón por los pecados cometidos. Carlos V combatió encarnizadamente a los protestantes, muchos de los cuales fueron condenados a morir en la hoguera. Las ideas luteranas encontraron especialmente en los Países Bajos un terreno abonado. Hay que tener en cuenta que un tercio de los habitantes de los Países Bajos sabía leer y escribir, lo que favoreció el que la reforma se viera apoyada por una gran parte de la población. Surgieron diversas tendencias. La doctrina radical del francés Calvino (1509-1564) ganó rápidamente terreno. Los calvinistas tenían unos servicios religiosos muy sobrios y consideraban como idolátricas las imágenes de las iglesias católicas. Otra corriente de pensamiento importante en la Europa de aquel tiempo fue el humanismo, cuyo representante más famoso fue Erasmo de Rotterdam (1469-1536). Una de sus obras más conocidas es “El Elogio de la Locura “, sátira de los abusos reinantes en la iglesia y en la sociedad. Erasmo intent ó armonizar el humanismo, que concede gran importancia a la libertad y a la autonomía de la persona, con el cristianismo. En 1555 Carlos V se vio obligado a firmar la Paz de Augsburgo con los prí ncipes luteranos del Imperio Alemán. En ella se estableció que cada príncipe tenía derecho a determinar qué religión se podía practicar en sus dominios. Para los Países Bajos esto implicaba que habían de seguir siendo católicos. Aquel mismo año Carlos V abdicaba, completamente desilusionado por no haber conseguido conservar la unidad del cristianismo en sus reinos. Su hermano Fernando heredó la corona imperial del Imperio Alemán y su único hijo, Felipe II, heredó el trono de España y las diecisiete provincias neerlandesas.

Los dominios borgoñones (1419-1467)

Written by admin on March 31st, 2009. Posted in Historia de Los Paises Bajos

Borgoña, región situada al este de Francia, debe su nombre a la tribu germana de los borgoñones, que procedía de Bornholm (Dinamarca) y se había desplazado hacia el sur, viniendo a establecerse en la zona del Rin.

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Después de haber sido derrotados por los hunos, se asentaron en una zona de los Alpes franceses que les fue asignada por los romanos, la Saboya. En 1363, el rey de Francia concedi ó el ducado de Borgoña a su hijo Felipe el Atrevido (1342-1404), el cual, por su matrimonio con Margarita de Flandes, creó los fundamentos de los futuros dominios borgoñones. Su nieto Felipe el Bueno (1396-1467) estableció los llamados “Estados”, organismo cuyo fin era conseguir cierto grado de centralización de gobierno. En el siglo XIV, los Países Bajos habían llegado a convertirse en territorios que gozaban de cierta autonomía y que estaban dotados de una serie de privilegios. Los Estados, compuestos por representantes de la nobleza, el clero y las ciudades, estaban facultados para tomar decisiones sobre las aportaciones económicas de las diversas provincias al gobierno central. En una fase posterior, los Estados consiguieron ampliar aún más su poder. La primera vez que se reunieron los Estados fue en 1464, en Brujas, considerándose esta reunión general como la primera del organismo que más tarde se llamaría los “Estados Generales” y que aún hoy en día es el nombre con el que se designa oficialmente al Parlamento neerlandés. Carlos el Temerario (1433-1477), hijo de Felipe el Bueno, se convirtió en 1467 en duque de Borgoña, Brabante, Limburgo y Luxemburgo y conde de Flandes, Holanda y Zelanda. La mayor ambición de Carlos el Temerario era reconstruir el reino central de Lotario, pero vio obstruidos sus planes por el rey francés Luis XI. Carlos el Temerario creó una serie de organismos centrales como la Cámara de Cuentas Central y el Parlamento de Malinas, órgano jurisdiccional supremo de los Países Bajos La época borgoñona fue un periodo de prosperidad tanto para el comercio como para la industria y el arte. Amberes se convirtió en la principal ciudad portuaria de los Países Bajos y la industria del paño adquirió una importancia capital, representando una fuente de ingresos de primer orden. En las provincias meridionales de los Países Bajos las manifestaciones artísticas alcanzaron un gran nivel. Jan van Eyck, pintor de la corte de Felipe el Bueno, pintó su famoso tríptico “La adoración del cordero místico”. Los cuadros de Jerónimo el Bosco son igualmente obras maestras de aquella época. En Lovaina se fundó la primera universidad de los Países Bajos. La invención de la imprenta, realizada por el alemán Johannes Gutenberg hacia 1440, propulsó el desarrollo de la literatura. El libro “Karel ende Elegast”, narración épica en torno a la figura de Carlomagno, fue muy popular en la época borgoñona entre la nobleza y los burgueses instruidos, y se consideraba como modelo de la relación entre soberano y súbditos. En 1477 muere Carlos el Temerario en Nancy y el ducado de Borgoña vuelve a quedar bajo la influencia de la corona francesa. Los otros territorios, entre ellos los Países Bajos, pasaron a ser posesión de los Austria por la boda de María de Borgoña, hija de Carlos el Temerario, con Maximiliano I de Austria. A partir de finales del siglo XIV, en los Países Bajos las críticas a la Iglesia fueron haciéndose cada vez más intensas, lo que llegaría a producir la ruptura con la Iglesia Católica.