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La Paz de Westfalia (1648)
España y la República firman la Paz de Westfalia. España y el Imperio Alemán reconocen a la República como un país soberano. Así termina la Guerra de los Ochenta Años. La República desempeña un papel importante en el escenario polí tico europeo.
A pesar de las victorias conseguidas por Federico Enrique, la mayor parte de los Países Bajos meridionales seguía bajo el dominio de España y de la Iglesia católica. Con Francia habían tenido ya lugar negociaciones sobre la repartición de los territorios del sur. El 14 de marzo de 1647 murió Federico Enrique. En M ünster se iniciaron negociaciones de paz entre Francia, España y la República, que desembocaron en 1648 en la Paz de Westfalia. En ella el rey español reconoc ía a la República de la Provincias Unidas como un país soberano, dejando así de existir oficialmente el vínculo formal entre la República y el Imperio Alemán. La línea del frente existente pasó a ser la frontera, lo cual significaba que la República tenía pleno derecho a gobernar una serie de territorios conquistados, tanto en Brabante, Flandes y Limburgo, como en las Indias Orientales y Occidentales. Los territorios que se hallaban en el sur y que quedaban sometidos al gobierno de los Estados Generales, pasaron a denominarse “Países de la Generalidad”. Con la Paz de Westfalia finalizó un periodo de ochenta años de guerra con España. Guillermo II, hijo de Federico Enrique y Amalia de Solms, sucedió a su padre en el cargo de estatúder.
En 1641 Guillermo II se había casado con la hija de Carlos I de Inglaterra, María Estuardo, que entonces tenía 10 años de edad. Guillermo II, al igual que su padre, se oponía a la paz con España; los Estados, sin embargo, que por fin se veían libres de la costosa guerra, dejaron de financiar el ejército. Entonces Guillermo II, para apoyar sus exigencias de que se mantuviera un fuerte ejército, ocupó Amsterdam. El 6 de noviembre de 1650 Guillermo murió de la viruela y el 14 de noviembre del mismo año nació Guillermo III. Su madre María Estuardo, su abuela Amalia de Solms y su tío, prí ncipe elector de Prusia, obtuvieron la tutoría del príncipe. A la muerte de Mar ía Estuardo, acaecida en 1661, los Estados de Holanda asumieron su educación, por lo que se le dio el nombre de “hijo del Estado”. En 1653 había sido nombrado consejero pensionario de Holanda Johan de Wit, que se convirtió en una de las personas más influyentes de la República. El periodo comprendido entre 1650 y 1672 se designa en la historia de los Países Bajos con el nombre de “Primer Periodo sin Estatúder”.
La Tregua de los Doce Años (1609 – 1621)
La Tregua de los Doce Años entre España y la República. Después de finalizada formalmente la Tregua de los Doce Años, Federico Enrique, hijo de Guillermo de Orange y Luisa de Coligny, reanudó la guerra contra España consiguiendo muchas victorias.
La Tregua de los Doce Años Hacia el año 1600, la República se había convertido en una potencia importante. Francia e Inglaterra habían firmado en 1596 junto con las Provincias Unidas una triple alianza, con la cual de hecho reconocían a la República. Mediante esta alianza la guerra contra España pasaba a formar parte de la campa ña contra los Austria orquestada por Francia. En 1600, los Estados Generales y los comerciantes holandeses encomendaron a Mauricio, que era estatúder, capitán general y almirante de la flota, la tarea de ocupar las ciudades costeras flamencas y destruir el nido de corsarios de Dunquerque. Los corsarios dunquerquianos hostigaban constantemente a la naciente flota mercante holandesa. Aunque Mauricio no estaba en absoluto de acuerdo con la expedición, no obstante la llevó a cabo. En las dunas de Nieuwpoort entró en batalla con el ejército del archiduque Alberto, gobernador e hijo político de Felipe II. Mauricio ganó la batalla, pero no consiguió conquistar las ciudades flamencas ni Dunquerque. La guerra continuó en el mar y cerca de Gibraltar Jacob van Heemskerck venció a la flota española. Era la primera victoria marítima importante de la flota de la República y tuvo un gran valor estratégico. Van Heemskerck sucumbió durante la batalla. En 1608 tuvieron lugar en La Haya negociaciones de paz entre España y la Rep ública, estando también presentes Inglaterra y Francia. En 1609 se firmó la Tregua de los Doce Años. Mauricio hubiera deseado continuar la guerra, mientras que el consejero Oldenbarnevelt era un decidido partidario de la paz. Las relaciones de los dos hombres más poderosos de la República se veían dificultadas además por otro problema. En la iglesia calvinista reformada había surgido un gran conflicto teológico entre dos grupos: los arminianos y los gomaristas. Mauricio había tomado partido por los gomaristas, de orientación muy ortodoxa; Oldenbarnevelt, por el contrario, apoyaba a los arminianos, de ideas más moderadas. El conflicto escaló, amenazando con producirse una guerra civil. Durante un sínodo convocado en la ciudad de Dordrecht triunfaron los gomaristas y Oldenbarnevelt fue acusado de alta traición y juzgado por un tribunal especial, que le condenó a muerte. Fue ejecutado en La Haya el 13 de mayo de 1619. La postura de Mauricio en la cuestión religiosa hizo que quedaran deterioradas por mucho tiempo las relaciones entre los Estados Generales y los Orange. En 1621 finalizaba formalmente la Tregua de los Doce Años. Inicialmente se deseaba convertir la tregua en una paz definitiva, pero esta se vio dificultada por las extremas condiciones que imponía España. El 23 de abril de 1625 murió Mauricio. Le sucedió el hijo menor de Guillermo de Orange, Federico Enrique, conde de Nassau y príncipe de Orange, cuya madre había sido la última mujer de Guillermo, Luisa de Coligny. Federico Enrique reanudó después de la muerte de Mauricio la guerra contra España, que en los últimos años prácticamente había cesado. Conquistó muchas de las ciudades ocupadas por los españoles, recibiendo el sobrenombre de “Doblegador de ciudades”. Su entrenamiento militar lo había recibido de Mauricio de Orange y de Simón Stevin, matemático e ingeniero al servicio de Mauricio. En 1639, España envió una segunda armada a los Países Bajos con 20.000 hombres a bordo, a fin de doblegar a los rebeldes Estados. El almirante Maarten Tromp salió a su encuentro con una flota mucho más pequeña y la derrotó cerca de Downs.




