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Las Indias Neerlandesas (1870)
Los Países Bajos pasan de ser una sociedad agraria a ser una sociedad industrial. Se producen reformas económicas y políticas que también se llevan a cabo en las Indias Neerlandesas. Aparición de la nueva corriente denominada ” política ética”.
En los años sesenta y setenta del siglo XIX surgió un nuevo tipo de empresario, que daba prioridad a su producto y al crecimiento de su empresa, lo cual le aportaba no sólo riqueza, sino también influencia. Estos primeros ” capitanes de la industria” neerlandeses aparecieron en la industria siderúrgica (Stork), textil (Ten Cate), electrónica (Philips), petrolífera (Shell) y alimentaria (Unilever). También fue la época del descubrimiento del “hombre normal y corriente”, como consumidor, a quien apenas se le prestaba atención antes de esa época. Debido al aumento del nivel de bienestar aumentó también la población. En 1840, la población en los Países Bajos ascendía a 3 millones más o menos. En 1914 esa cantidad había aumentado más del doble hasta llegar a ser de 6 millones. El pueblo podía evolucionar gracias a las ideas liberales sobre el progreso, en las que el optimismo con respecto al futuro y el mejoramiento del hombre ocupaban un lugar central. Además de esta ideología, el desarrollo de la té cnica también potenciaba el progresismo, debido a lo cual también surgía un liberalismo económico, que permitía que a continuación se desarrollase la economía del bienestar. Sin embargo, el Estado no sólo tenía que dedicarse a los Países Bajos, sino que también gobernaba las colonias de ultramar, siendo las Indias neerlandesas la más importante. Los liberales querían reformar el antiguo “Sistema de Cultivo Obligatorio” en las Indias neerlandesas. Este sistema se basaba en la obligación de la población de cultivar y suministrar productos de exportación tropicales, como el café y el azúcar, a cambio de una retribución muy baja. Como mínimo el 45 por ciento de la población javanesa estaba integrado en este sistema. Los beneficios coloniales aportaban más del 30 por ciento de los ingresos estatales totales entre 1850 y 1860.
En los Países Bajos surgió un movimiento de resistencia en contra de ese sistema por razones humanitarias. El símbolo de esa resistencia fue Eduard Douwes Dekker, que trabajó como asistente-residente de Lebak en las Indias neerlandesas. Bajo el pseudónimo de “Multatuli” se publicó en 1860 su novela “Max Havelaar o las subastas de café de la Compañía Comercial Holandesa”. Dekker ya había dimitido en señal de protesta contra la explotación de la población local por parte de los gobernadores indígenas. El libro no era una novela anticolonial. Con su novela, Dekker quería denunciar las injusticias que se cometían contra la población, injusticias que las autoridades neerlandesas consentían e incluso fomentaban. En parte debido a la indignación que provocó este libro, se suprimió progresivamente el Sistema de Cultivo Obligatorio que fue reemplazado por un sistema de trabajo libre. Surgió una nueva corriente que fue denominada “política ética”. Esta política se basaba en que al gobernar las colonias se debía dar prioridad a los intereses de la población indígena, que primaban sobre los intereses de la madre patria. Además de las Indias neerlandesas, los Países Bajos poseían aún seis islas antillanas y Surinam en el hemisferio occidental. Surinam era una colonia rentable debido a sus plantaciones. A causa de la abolición del comercio de esclavos por parte de Inglaterra y América en 1807 y en 1808 respectivamente, Surinam empezó a decaer. Por otra parte, los Países Bajos no prohibieron el comercio de esclavos hasta 1814 y la esclavitud no se abolió oficialmente hasta 1863.
El rey Guillermo I (1813)
Final del periodo napoleónico. A Guillermo Federico, hijo de Guillermo V, le piden que vuelva a su patria. Dos años más tarde se convierte en rey de los Países Bajos y pasa a ser el rey Guillermo I.
El Norte y el Sur de los Países Bajos se unen para hacer frente a las pretensiones expansionistas francesas. En 1815, durante un congreso en Viena, se decidió crear una serie de Estados fuertes para frenar las pretensiones expansionistas francesas. El nuevo Reino de los Países Bajos, con Guillermo I como rey, se convirtió en uno de esos Estados. Esta reunificación de los Países Bajos del Norte y del Sur no fue bien acogida en todas partes. El Sur (Bélgica), donde había un predominio de los católicos, seguía viendo a los calvinistas del Norte como herejes. Los belgas estaban en contra de la igualdad de las religiones como estaba estipulada en la nueva Constitución de 1814. También se dotó al nuevo Estado de un Parlamento bicameral, al que sin embargo se le dio muy poca competencia en la gestión del país. El rey nombraba a los integrantes del Senado y enseguida se le dio el nombre de “la ménagerie du roi” al Senado. Se elegía el Congreso y estaba formado por la misma cantidad de miembros del Norte que del Sur. Al principio, el Parlamento adoptó una postura sumisa, pero Guillermo I se vio enfrentado cada vez con más frecuencia a una oposición encarnizada, que en parte se debió a la intromisión del rey en la formación de los curas católicos y a la introducción del idioma neerlandés en Flandes. Además, se juntaron las deudas públicas de ambos países. Esta medida se consideró injusta porque la deuda del Norte era mucho mayor. La personalidad de Guillermo I tampoco contribuyó a un buen entendimiento. Guillermo I se consideraba como un déspota ilustrado. En el Norte lo aceptaban, pero en el Sur no. Este carácter le llevó a reinar por Reales Decretos, que no tenían que presentarse ante el Parlamento, lo cual le hizo perder aún más credibilidad. Los logros del rey Guillermo I en beneficio de los Países Bajos se dieron sobre todo en el ámbito económico. Por eso, le llamaron el rey-comerciante. Sus intentos de convertir los Países Bajos del Norte y del Sur en un solo Estado tuvieron su origen en consideraciones de tipo político comercial. Guillermo I se daba cuenta de que el espíritu comercial del Norte y la actividad industrial del Sur se complementaban. Debido a ello, esos intereses aparentemente contradictorios podrían beneficiar tanto a los Países Bajos del Norte como del Sur. De esta manera, Guillermo I esperaba unir los dos Países Bajos. La realidad fue otra. Guillermo I no sólo invirtió mucho en proyectos nuevos, sino también en su propio patrimonio. Exigió al Congreso que el derecho a decidir sobre la hacienda pública recayese en gran parte sobre él. El Parlamento no tenía ni voz ni voto en lo concerniente a las colonias que Inglaterra había devuelto a los Países Bajos. En 1814, Guillermo I fundó el Nederlandse Bank, que empezó a emitir los billetes de banco. En 1818, se creó la Algemene Maatschappij voor Volksvlijt, para evitar la pauperización. En 1824, se formó la Nederlandse Handelsmaatschappij NV como sucesora de la VOC (Compañía de las Indias Orientales), con la cual Guillermo I quiso recuperar la gran participación de los Países Bajos en el comercio mundial. Además, el rey mandó cavar numerosos canales tanto en Bélgica como en los Países Bajos e introdujo el tren de vapor. A pesar de todos los esfuerzos de Guillermo I por introducir los métodos industriales modernos, que se concibieron sobre todo en Bélgica, los Países Bajos siguieron siendo durante mucho tiempo un país de campesinos y artesanos que vivían sumidos en la pobreza. El imperio colonial era importante aunque ya no era de la envergadura del siglo XVII y XVIII. La principal colonia eran las Indias neerlandesas.
El movimiento de los Patriotas (1781)
En Francia habían hecho aparición las ideas de la Ilustración bajo influencia de escritores como Russeau y Voltaire. También en los Países Bajos surgió un movimiento (los Patriotas) que querían modernizar y democratizar la carcomida república. Esto provocó enfrentamientos entre los Patriotas y los partidarios de los Orange. En Norteamérica estalló la guerra de la independencia contra Inglaterra. En los Países Bajos existía mucha simpatía por la lucha independentista norteamericana, entre otras razones porque los norteamericanos se inspiraban en la sublevación neerlandesa del siglo XVI contra los españoles, mostrando especial interés en las ideas expuestas por Guillermo de Orange en su Apología, donde sostenía que era legítimo destituir a un soberano en determinadas circunstancias. En 1776 se presentó en aguas de las Antillas Neerlandesas un navío de los rebeldes norteamericanos, el Adrea Doria, y el gobernador de la Isla de San Eustaquio ordenó disparar salvas en señal de saludo. De este modo, la República se convirtió en el primer país del mundo que reconocía de hecho la independencia de los Estados Unidos. Guillermo V, por el hecho de simpatizar con la causa inglesa, se vio en una situación de aislamiento. Además, se oponía absolutamente a reformar el sistema de gobierno, tal como pedían los patriotas democráticos. En 1780 estalló la Cuarta Guerra Inglesa a raíz de las negociaciones entabladas entre Amsterdam y los rebeldes norteamericanos para establecer un futuro acuerdo comercial. La flota de la República se encontraba en un estado deplorable, con clara desventaja frente a los ingleses. Muchos barcos mercantes fueron apresados por los ingleses o tuvieron que desviarse de la ruta, con lo cual el comercio sufrió graves daños. Los reveses políticos y económicos hicieron que se desencadenaran disturbios populares. Por otra parte, las ideas de la Ilustración habían hecho su aparición en la República. Estas implicaban una fe optimista en el hombre y especialmente en la razón humana, y favorecieron el surgimiento de un movimiento democrático entre los ciudadanos instruidos. Los regentes, procedentes de las familias de comerciantes, constituían una clase cerrada que se repartía los puestos políticos más importantes. La oposición entre los orangistas, acérrimos partidarios del protestantismo ortodoxo, y los nuevos patriotas se agudizó. Un patriota de origen noble, llamado Joan Derk van der Capellen tot den Poll, escribió y publicó un panfleto titulado “Al pueblo de los Países Bajos”, en el que exponía el programa del partido de los patriotas y culpaba a los Orange de ser los causantes de todos los males; en el panfleto se hacía además un llamamiento a la población para modernizar y democratizar la carcomida república. En los años siguientes se produjeron una serie de enfrentamientos entre los patriotas y los partidarios de los Orange, amenazando una guerra civil. En 1785 Guillermo V huyó de La Haya a causa de las amenazas de los cuerpos de milicias formados por los patriotas y se estableció en Nimega. En 1787, el rey de Prusia, que era hermano de la princesa Wilhelmina, mujer de Guillermo V, envió tropas a la República para restablecer el orden. Muchos patriotas se refugiaron entonces en Francia. En 1789 estalló la revolución francesa. En Brabante, que se encontraba en la parte gobernada por los austríacos, también había un fuerte enfrentamiento entre dos partidos: los Estatistas, conservadores, y los partidarios de Vonck, demó cratas. Se produjo un alzamiento y finalmente esta zona fue ocupada y anexionada por Francia, en 1789. En el norte, Guillermo V fue restablecido en su puesto de estatúder y se estableció en el palacio de El Loo, cerca de Apeldoorn.
Guillermo IV estatúder (1747)
En 1747, después del “Segundo Período sin Estatúder”, fue nombrado estatúder de la República, Guillermo IV.
Cuatro años más tarde le sucedió su hijo Guillermo V. Estos estatúderes, como líderes políticos, no tuvieron gran relevancia para la República. El periodo de 1702 a 1747, año en que fue nombrado estatúder de la República Guillermo IV, es conocido por el nombre de “Segundo Periodo sin Estatúder”. A partir de 1715 se inició un periodo caracterizado por una fuerte reducción del poder político internacional de los Estados neerlandeses, a causa de las divisiones internas y del complicado sistema de gobierno que tenían. Después del Tratado de Utrecht los regentes, representados en los Estados Generales, sosten ían que la República no necesitaba desempeñar ya un papel prominente en la polí tica internacional. Esta actitud estaba condicionada, por una parte, por la realidad y, por otra parte, por una mentalidad comercial: los costes no compensaban los beneficios. El malestar reinante se debía también a que la rica burguesía prefería invertir el dinero en los países limítrofes, donde la situación económica era mejor, antes que invertirlo en el propio país. Además, en aquel tiempo se produjeron otras dos situaciones catastróficas: la aparición de la broma, un molusco que al introducirse en las maderas sumergidas en el mar las destruye, y la peste vacuna. La broma, procedente de la zona del Caribe, no sólo dañaba a las embarcaciones sino también a los diques, ya que estos se reforzaban a base de estacas de madera. Las inundaciones se convirtieron así en un peligro inminente. La peste vacuna tuvo consecuencias desastrosas para los campesinos y para las exportaciones de queso y mantequilla. En 1729 Guillermo IV alcanzó la mayoría de edad y aceptó el nombramiento de estatúder en cuatro provincias. En 1740 estalló de nuevo una guerra de sucesió n, esta vez entre Austria y Francia. La República tomó partido por Austria y las tropas francesas invadieron los Países Bajos del sur. Entonces se produjo un movimiento popular que pedía el nombramiento de Guillermo IV como estatúder de todas las provincias. Este nombramiento se llevó finalmente a cabo en mayo de 1747; además, se decidió que a partir de entonces el cargo de estatúder fuera hereditario. A Guillermo IV se le concedió mucho más poder a que a sus antecesores. En los cuatro años que gobernó, hizo poco uso de su poder para suprimir una serie de abusos, tales como los excesivos impuestos existentes y la venta de puestos políticos. Guillermo IV murió en 1751, tras una larga enfermedad. Le sucedió su hijo, que entonces sólo tenía tres años de edad. La madre de éste, la princesa Ana, fue nombrada regente, asistida por el austríaco Willem Bentinck, duque de Brunswijk-Wolffenbüttel, y el consejero pensionario Pieter Steyn. A la muerte de Ana, en 1759, se nombró regente al duque de Brunswijk y éste ejerció la regencia hasta que Guillermo V alcanzó en 1766 la mayoría de edad





