La Revolución Gloriosa (1688)

El estatúder Guillermo III, casado con María Estuardo, viene a ayudar a la Inglaterra protestante con un ejército a fin de poner freno a su suegro cató lico.

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En 1689 fue proclamado rey de Inglaterra. En 1677 Guillermo III se casó con María Estuardo, hija mayor del duque de York y heredera de la corona inglesa. Guillermo III era un hábil político que aspiraba a mantener el equilibrio en Europa mediante alianzas y quería poner freno al afán expansionista de Luis XIV y a la tendencia de éste a imponer su religión. En 1685 se revocó en Francia el Edicto de Nantes, por el que anteriormente se había concedido libertad religiosa a los hugonotes. A raíz de esta revocación, 400.000 hugonotes – en general personas con una buena instrucción – abandonaron Francia, refugiándose en la República, Inglaterra y los principados luteranos alemanes. De este modo, la hostilidad contra los franceses recibió un fuerte impulso. En Inglaterra subió al trono el suegro de Guillermo III, Jacobo II, que era católico, y esto tuvo como consecuencia que en aquel país se tomaran una serie de medidas favorables a los católicos y que se llevara a cabo una alianza con Francia. Los ingleses se pusieron en contacto con Guillermo y su mujer, María Estuardo, pidiendo que intervinieran lo antes posible. Con consentimiento de los Estados Generales, Guillermo partió hacia Inglaterra con un gran ejército en noviembre de 1688, a fin de restablecer las leyes y libertades de Inglaterra. Jacobo II huyó a Francia. Esta acción de Guillermo III se denominó la “Revolución Gloriosa”; con ella se instituyó ademá s en Inglaterra la monarquía constitucional. En 1689 Guillermo y María fueron proclamados por el parlamento inglés reyes de Inglaterra. De este modo, Guillermo III llegó a ser rey de Inglaterra y al mismo tiempo estatúder de la República. Guillermo III se esforzó continuamente por establecer una gran alianza de pa íses contra Francia, cosa que consiguió por fin en el mismo año en que fue coronado rey de Inglaterra. El emperador de Austria, los estados alemanes e incluso España se unieron para combatir a los franceses. En aquel momento había estallado ya la guerra de los nueve años entre la República y Francia, una guerra que tuvo escasos resultados y costó grandes sumas de dinero. La economía se deterioró enormemente, aumentando el desempleo. La gente estaba ya harta de tanta guerra y tantos sacrificios económicos y en Amsterdam se produjeron grandes disturbios populares. La chispa detonante de la revuelta fue el descontento creado por medidas que afectaban a los que se dedicaban a organizar los servicios funerarios en la ciudad.

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