La Primera Guerra Mundial (1914 – 1918)

Durante la Primera Guerra Mundial, los Países Bajos adoptaron una postura de neutralidad. Los alemanes esperaban poder seguir el comercio con el resto del mundo a través de los Países Bajos. Las intentonas inglesas para impedir esto provocaron graves problemas económicos.

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Esto no quita que los Países Bajos, en comparación con los países beligerantes, salieron bastante bien parados. A principios del siglo XX el optimismo reinaba en Europa a causa del progreso económico y social. El materialismo florecía y se aspiraba a cifras de ventas m ás altas, a más mercados y a más ganancias. Los periódicos publicaban cifras regocijantes sobre una producción cada vez más alta de carbón y de acero, de barcos cada vez mayores, un mayor crecimiento demográfico y ejércitos más grandes. Las nuevas técnicas que habían surgido a raíz de la revolución industrial también se aplicaron a sistemas armamentísticos nuevos y cada vez mejores. Cuando Austria, como aliado de Alemania, declaró la guerra a Serbia el 28 de julio de 1914 con motivo del asesinato del heredero de la corona austríaca, Francisco Fernando, y de su esposa en Sarajevo, nadie sospechó cuáles serían las consecuencias. Las estrategias militares anticuadas, ejecutadas con armas modernas resultaron catastróficas para los soldados en esta primera guerra mundial de la historia. La “Gran Guerra”, como la llamaban en aquella época, se cobró 10 millones de muertos y 20 millones de hombres mutilados para siempre. Inglaterra, Alemania, Francia y Rusia perdieron en pocos años una gran parte de su población masculina. Al estallar la guerra, el Gobierno neerlandés hizo hincapié una vez más en su neutralidad y se proclamó la movilización general en caso de que Alemania no se atuviese a los acuerdos. Cuando Alemania invadió Bélgica, país neutral, el 4 de agosto de 1914, se produjo una gran agitación en los Países Bajos. La vida social se desintegró en los Países Bajos en el plazo de tan sólo unos días. Se empezó a hacer acopio de ciertos productos, la gente sacó su dinero del banco, las empresas redujeron su producción y se despidió masivamente al personal. Al mismo tiempo, llegaban a los Países Bajos miles de refugiados belgas. A pesar del pánico, el Gobierno consiguió calmar los ánimos. Sobre todo el ministro de Agricultura, Comercio e Industria, Willem Treub, consiguió evitar lo peor adoptando una serie de medidas económicas. En una declaración del Gobierno pronunciada ante el Congreso, se hizo un llamamiento para zanjar las diferencias políticas, lo que fue denominado “Paz de Dios”. El partido socialista SDAP, encabezado por P.J. Troelstra, también decidió apoyar al Gobierno. Los Países Bajos pudieron mantener su neutralidad en parte gracias a las ventajas que sacaban de dicha condición las partes beligerantes. Inglaterra no quería tropas alemanas en el Mar del Norte y Alemania se beneficiaba del tránsito de mercancías a través de los Países Bajos. Sin embargo, ambas partes ejercieron mucha presión sobre los Países Bajos durante la guerra para que renunciasen a la neutralidad. Por consiguiente, la diplomacia neerlandesa actuó al máximo para convenir acuerdos con los distintos países a fin de mantener a los Países Bajos al margen de la guerra. A pesar de la proximidad de la guerra, en 1917 el Gobierno consiguió llevar a cabo una modificación de la Constitución, en la que se cumplían importantes exigencias tanto de la izquierda como de la derecha. La izquierda consiguió el sufragio universal para los hombres y la derecha la equiparación de la enseñ anza pública y privada. Otras disposiciones importantes fueron la introducción del voto obligatorio y la representación proporcional en las elecciones, con lo cual se puso fin al sistema electoral basado en el reparto en distritos, que hab ía provocado muchas segundas votaciones en elecciones anteriores. En las elecciones de 1918 se produjo un cambio radical debido al nuevo sistema electoral. Los principales perdedores fueron los liberales, los ganadores los partidos cristianos. Aunque los socialistas del SDAP ganaron esca ños, les había decepcionado el proletariado, porque no había conseguido una revolución socialista a través de las urnas. El Rooms-Katholieke Staatspartij (Partido Estatal Católico Romano) fue el gran ganador. Junto con los demás partidos cristianos, iba a dominar la política neerlandesa durante casi medio siglo.

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